Colombia ha incrementado sus importaciones de leche significativamente en los últimos años, lo que supone un cambio importante en el sector lácteo del país. En 2025, el 17 % de la leche recolectada en el país, equivalentes a 527 millones de litros, fueron importados, de acuerdo a datos del Departamento Nacional de Estadística (DANE). Este porcentaje representa un incremento considerable frente al 9 % de importación que se registró en 2012, como informó La República.
Este aumento ha sido potenciado por la liberalización comercial derivada del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos. A partir del primero de enero de 2026, la leche en polvo proveniente de los Estados Unidos ingresa a Colombia sin aranceles ni restricciones de contingente. Esta liberalización marca el final de una reducción progresiva que comenzó en el 2012 con la firma del TLC entre ambos países, según el citado diario.
El acuerdo comercial estableció en 2012 un contingente arancelario que permitía la entrada de una cantidad limitada de leche en polvo sin pagar impuestos, mientras que cualquier volumen extra debía encarar un impuesto del 30,8 %. Según el Dane, inicialmente sólo 5.500 toneladas anuales estaban excluidas de aranceles, pero para 2026 este contingente ya no existe y el arancel ha sido reducido a 0 %, permitiendo entradas ilimitadas sin costo fiscal.
“La importación de leche en polvo ha crecido de manera drástica. En el 2012, Colombia importó 20.324 toneladas de este producto. Para el 2025 la cifra alcanzó las 37.614 toneladas, un aumento de más del 85%”, explicó Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, al citado portal. De este total, las importaciones de Estados Unidos, principal abastecedor gracias al TLC, pasaron de 3.771 toneladas en 2012 a 19.815 toneladas en 2025, un incremento del 425 % en la leche en polvo descremada y entera.
“El impacto de los TLC ya se ha sentido”, dijo Felipe Pinilla, presidente de Analac (Asociación Nacional de Productores de Leche), en entrevista con el impreso. Sin embargo, advirtió que para el futuro, periodos de baja producción nacional o apreciación del peso podrían incentivar aún más la importación de este producto, dado que puede ser almacenado en su versión en polvo, lo que podría afectar el mercado general.
A pesar de estos cambios, los expertos son optimistas y no ven esta situación como la desaparición de la industria láctea en Colombia. Óscar Cubillos Pedraza, director de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, considera que las importaciones han afectado la recolección local, pero que esto puede llevar a una reorganización hacia productores e industrias más eficientes.
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