El aumento del salario mínimo para 2026, decretado por el Gobierno de Gustavo Petro mediante el Decreto 1469 de 2025, enfrenta una demanda ante el Consejo de Estado que busca su anulación.
La acción judicial cuestiona el incremento del 23% que fijó el salario mínimo en $1.750.905, al considerar que no se ajustó a los parámetros técnicos y legales establecidos en la Ley 278 de 1996.
Según la demanda, presentada por la abogada Heimy Blanco Navarro, el Gobierno ignoró los criterios obligatorios que deben aplicarse cuando no hay acuerdo en la Comisión Permanente de Concertación.
La ley exige tener en cuenta la meta de inflación del Banco de la República, la productividad, la contribución salarial al ingreso nacional, el crecimiento del PIB y el IPC.
De acuerdo con la suma de estos factores, el ajuste debió ser cercano al 15,62%, muy inferior al 23% decretado. La demanda sostiene que el Ejecutivo no explicó cómo ponderó dichos indicadores ni presentó una motivación técnica suficiente.
También se cuestiona el uso de un estudio de la OIT sobre salario vital, al considerarlo solo orientativo y sin competencia normativa en Colombia.
El recurso argumenta que el decreto excede las facultades legales del presidente y podría generar presiones inflacionarias. Por ello, se solicita la suspensión provisional del decreto mientras el Consejo de Estado decide sobre su legalidad.
¿Por qué aumento del mínimo afecta a ciertas empresas en Colombia?
El aumento del salario mínimo en Colombia puede afectar a algunas empresas, especialmente a las pequeñas y medianas, porque incrementa de forma directa sus costos laborales.
Cuando el salario mínimo sube, no solo aumenta el sueldo básico de los trabajadores, sino también los aportes a seguridad social, las prestaciones sociales, los recargos, las cesantías y las primas, lo que eleva de manera significativa el costo total por empleado.
Para empresas con márgenes de ganancia reducidos, este incremento puede desajustar sus finanzas. Muchas pymes operan en sectores con baja productividad o con una demanda inestable, por lo que no siempre pueden trasladar el mayor costo laboral a los precios de sus productos o servicios.
Si lo hacen, corren el riesgo de perder clientes; si no, ven reducida su rentabilidad. En algunos casos, esto obliga a recortar personal, congelar nuevas contrataciones o limitar aumentos salariales a trabajadores que ganan más del mínimo.
Además, un aumento elevado del salario mínimo puede incentivar la informalidad laboral. Algunas empresas, ante la imposibilidad de asumir los nuevos costos, optan por contratar sin todas las obligaciones legales o reducir jornadas.
También puede frenar la inversión y la expansión de negocios, afectando la generación de empleo. Por estas razones, el incremento del salario mínimo, aunque busca mejorar el ingreso de los trabajadores, puede tener efectos negativos en ciertas empresas si no está alineado con la productividad y el crecimiento económico.
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