Desde la cumbre del G20 en Osaka, Japón, el presidente argentino, Mauricio Macri, fue uno de los que lo calificó como “histórico” y “uno de los acuerdos comerciales más importantes de todos los tiempos”, mientras que para su par brasileño, Jair Bolsonaro, es “una fuerte señal” en apoyo del comercio mundial.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, también habló de un “acuerdo realmente histórico”, y dijo que la conclusión de este pacto envía un “auténtico mensaje en apoyo al comercio abierto, equitativo, sostenible”, insistió. “Esto demuestra que en tiempos turbulentos (…) se pueden encontrar compromisos”.

“Es casi un de las pocas buenas noticias que hemos tenido en meses en lo que todos creemos que es interconectar más estas economías”, añadió por su parte Macri, en una declaración conjunta.

Detrás de ellos estaban los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el español Pedro Sánchez, entre otros, que escenificaron así su unidad y la apuesta por el multilateralismo frente al proteccionismo que defiende Trump.

El acuerdo permitirá a los cuatro países del Mercosur —Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay– exportar 99.000 toneladas de carne bovina a la UE cada año libres de aranceles, un 55 % de carne fresca y un 45 % de carne congelada, según una fuente cercana a las negociaciones.

Los países sudamericanos podrán además exportar con arancel cero sus cuotas de carne de res a la UE que ya tenían en el marco de la OMC (29.000 toneladas para Argentina, 14.000 para Brasil y 6.000 para Uruguay) y que estaban tasadas al 20%.

Otro de los escollos durante la negociación fueron las indicaciones geográficas. El Mercosur se comprometió a proteger 357 europeas en sus mercados, mientras que la UE protegerá 145 productos sudamericanos, precisó. Los detalles del acuerdo se conocerán el fin de semana.

El pacto “cubre temas tanto arancelarios como de índole regulatoria tales como servicios, compras gubernamentales, facilitación del comercio, barreras técnicas, medidas sanitarias y fitosanitarias y propiedad intelectual”, indicó el gobierno brasileño.

Tras el acuerdo del viernes, se abre un período para chequear el texto jurídicamente y traducirlo a las diferentes lenguas, antes de su firma final, que debe contar con el aval de los 28 países de la UE. Este requisito no es baladí visto el contexto actual de presión en Europa. En 2016, la región belga de Valonia casi tumba la rúbrica del acuerdo comercial cerrado con Canadá.

Este acuerdo comercial, que permite reducir aranceles en sectores como el automóvil o el agrícola entre ambos bloques, es uno de los mayores cerrados por la UE, creando un mercado de unos 770 millones de consumidores.

El comercio entre los países europeos y los del Mercosur se elevó en 2018 a casi 88.000 millones de euros (unos 103.500 millones de dólares), con la balanza comercial ligeramente favorable a los europeos en unos 2.500 millones de euros.