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Este artículo fue curado por pulzo   Nov 29, 2025 - 9:09 am
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El infarto de miocardio, conocido comúnmente como ataque al corazón, representa una de las principales causas de muerte a nivel mundial. Este evento grave ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco se ve interrumpido, comúnmente por una obstrucción derivada de la acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias que, con el tiempo, forman placas en las arterias coronarias. Esta interrupción impide que una parte del corazón reciba suficiente oxígeno, lo que provoca daño o muerte del tejido cardíaco. Según la perspectiva ofrecida por el doctor Miguel Ángel Zuleta, cardiólogo de la Clínica del Occidente, el ritmo de vida actual ha favorecido la aparición de la enfermedad coronaria en personas cada vez más jóvenes, un fenómeno que marca una diferencia respecto a décadas anteriores en las que prevalecía entre adultos mayores.

Zuleta destaca que las rutinas agobiantes, el estrés, los malos hábitos de alimentación, el consumo de tabaco y alcohol, la inactividad física y la falta de revisiones médicas periódicas se han convertido en detonantes del incremento en la incidencia de infartos. El cardiólogo enfatiza que, aunque hace algunos años, los pacientes con enfermedad cardiovascular predominaban en franjas etarias avanzadas, actualmente se observa con mayor frecuencia en personas jóvenes, incluso desde los 28 o 30 años. Un rasgo preocupante es que, según el especialista, muchos individuos no presentan síntomas claros en las fases iniciales de la enfermedad. Los signos suelen hacerse evidentes solo cuando ocurre el infarto, materializándose en dolor torácico, dificultad para respirar, desmayos y náuseas.

Frente a estos síntomas, el consejo de Zuleta es claro: evitar la automedicación y acudir de inmediato a un servicio de urgencias para ser sometido a un electrocardiograma. Esta prueba es crucial para que el equipo médico adopte decisiones acertadas sobre el tratamiento a seguir. Actuar de forma rápida y con supervisión profesional puede marcar la diferencia en la recuperación y supervivencia de la persona afectada por un ataque cardíaco.

Entre los factores de riesgo asociados al infarto de miocardio, la mayoría son modificables y pueden reducirse aplicando hábitos saludables. Zuleta recomienda enfrentar el estrés a través de rutinas dirigidas, técnicas de relajación y medidas para una buena higiene del sueño. Mantenerse alejado del humo, tanto de tabaco como de vapeadores, y evitar espacios con fumadores, se suma a la lista de acciones esenciales. La práctica regular de actividad física, como caminar o trotar al menos tres veces por semana, el consumo de alimentos frescos y preparados sin frituras, así como el control del peso corporal, son ejes fundamentales de la prevención.

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La prevención se consolida como la mejor estrategia ante el infarto de miocardio, dado que, tal como señala el especialista, hasta el 80% de las muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares puede evitarse. Pequeños cambios en la dieta, la incorporación de ejercicio, el manejo del estrés y la erradicación del cigarrillo contribuyen significativamente a reducir los riesgos. De esta manera, adoptar estilos de vida saludables no solo protege el corazón sino que promueve el bienestar integral, una lección imprescindible frente al desafío actual del aumento de afecciones cardíacas entre jóvenes y adultos.

¿Qué síntomas deben motivar una consulta médica inmediata ante la sospecha de un infarto?

La aparición de señales como dolor en el pecho, sensación de ahogo, náuseas o episodios de desmayo pueden indicar que se está ante un posible infarto de miocardio. Según lo explicado por el doctor Zuleta en la Clínica del Occidente, a menudo estas manifestaciones surgen de forma repentina, sin advertencias previas, incluso en quienes no conocían padecer enfermedad cardíaca. La consulta médica a tiempo permite no solo diagnosticar adecuadamente el evento sino también intervenir de manera oportuna para reducir riesgos y secuelas.

Acudir con rapidez a un centro de salud ante cualquiera de estos síntomas es crucial. En el servicio de urgencias se puede realizar un electrocardiograma, examen fundamental para determinar si el problema corresponde a un infarto. El diagnóstico temprano y un manejo adecuado pueden marcar la diferencia en la vida de la persona afectada y evitar complicaciones mayores derivadas de la enfermedad cardíaca.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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