La publicación se basa en los experimentos conducidos entre un total de 76 adultos voluntarios, entre 18 y 60 años, en buen estado de salud, los cuales fueron realizados entre el 18 de junio y el 3 de agosto por investigadores de los ministerios rusos de Sanidad (que los financió) y Defensa. Esto antes de ser evaluados por un comité de relectura de la revista médica británica previo a su publicación.

La Sputnik V consta en realidad de dos vacunas, administradas en sendas inyecciones a tres semanas de intervalo, detalló The Lancet. Se trata de una vacuna de “vector viral”: utiliza dos adenovirus humanos -familia de virus muy común, responsables sobre todo de los resfriados-, que son transformados para agregar el virus SARS-CoV-2, causante del COVID-19.

Cuando el adenovirus modificado penetra en las células de la persona vacunada, esta fabrica una proteína típica del SARS-CoV-2, enseñando así a su sistema inmunitario a reconocerlo y combatirlo, explica el autor principal del artículo, Denis Logounov, del Instituto Gamaleïa.

Ambas investigaciones concluyeron que ninguno de los dos componentes de la vacuna provocó “efectos indeseables graves” y que su administración sucesiva “generó la producción de anticuerpos” en todos los participantes, incluidos “anticuerpos neutralizantes” del COVID-19.

Eso sí, sus autores enfatizaron en que ahora son necesarios “ensayos de gran envergadura, con un seguimiento más prolongado e incluyendo la comparación con un placebo” para “establecer la inocuidad en el tiempo y la eficacia de la vacuna para impedir una infección con el COVID-19″.

Este será el objetivo del ensayo de la fase 3, que incluirá 40.000 participantes, “de varias edades y con niveles de riesgo diferentes”, explicaron.

La credibilidad de las vacunas está en juego

Estos resultados son “alentadores, pero lo son a pequeña escala” y no aclaran si la vacuna provoca una respuesta inmunitaria entre las personas mayores, las más vulnerables al coronavirus, reaccionó Naor Bar-Zeev, especialista de vacunas en el Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, de Estados Unidos.

“Demostrar que las vacunas contra el COVID-19 son seguras será crucial, no solo para que sean aceptadas (por el público, NDLR) sino también para la confianza en la vacunación en general”, añadió en un comentario publicado en The Lancet.

El estudio publicado en The Lancet muestra que “hasta ahora todo va bien”, pero una “respuesta inmunitaria no significa necesariamente una protección contra el covid-19”, apuntó, por su parte, Brendan Wren, profesor de microbiología en la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

Según la OMS, hay 176 proyectos de vacunas en curso en el mundo, de los cuales 34 están en fase de ensayos clínicos, lo que significa que empezaron a ser probados en seres humanos. Entre estos, ocho se hallan en la fase tres, la más avanzada.

OMS se mantiene escéptica

Acorde al escepticismo con el que el mundo en general recibió el anuncio de la vacuna, la Organización Mundial de la Salud (OMS) urgió a Rusia a seguir el protocolo establecido y cumplir “con todas las fases” necesarias para desarrollar una vacuna segura.

La OMS “no avalará” una vacuna contra el coronavirus si no es segura y eficaz, declaró el viernes su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Moscú ha denunciado estas críticas como una tentativa de desdeñar la investigación rusa. El presidente Vladimir Putin fue más allá y afirmó que la vacuna, desarrollada por el gobierno y el Instituto de investigación Gamaleïa, garantizaba una “inmunidad duradera” al COVID-19.