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La Semana Santa, uno de los momentos centrales en el calendario del cristianismo, recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús, une a creyentes en torno a ceremonias y procesiones que evocan los episodios narrados en la Biblia. Entre los protagonistas más notables de esta conmemoración se destacan los 12 apóstoles, quienes se convirtieron en los más cercanos testigos y colaboradores del Mesías. Según los textos sagrados y la tradición cristiana —como se reseña en El Colombiano— los nombres de estos discípulos son Simón Pedro, Juan, Andrés, Tomás, Felipe, Santiago El Menor, Simón El Zelote, Bartolomé, Mateo, Santiago El Mayor, Judas Tadeo y Judas Iscariote.
Los apóstoles no solo jugaron un papel crucial en los acontecimientos relatados en las escrituras, sino que su legado ha trascendido las fronteras históricas y espirituales para ejercer una influencia apreciable en la cultura colombiana moderna. Una de las manifestaciones más claras de esta influencia se encuentra en la lista de nombres propios registrados en el país. De acuerdo con la Registraduría Nacional del Estado Civil, los nombres de algunos de los apóstoles siguen siendo elegidos con frecuencia por los padres para identificar a sus hijos, mostrando así cómo la historia bíblica sigue impregnando aspectos cotidianos de la vida nacional.
Según los registros oficiales publicados por la Registraduría, entre todos los nombres de los apóstoles es Mateo, recordado en los evangelios como el cobrador de impuestos, quien ostenta el mayor número de tocayos en Colombia, con un total de 53.999 personas registradas. Le sigue Andrés, con 41.592 colombianos que comparten el nombre, y Felipe con 21.774. Este fenómeno evidencia la permanencia de la tradición cristiana en la identidad colectiva colombiana.
Otros nombres de apóstoles, aunque menos frecuentes, también aparecen en los registros. Tomás, conocido en el relato bíblico por dudar de la resurrección de Jesús, suma 20.498 registros, mientras que el nombre de Juan, identificado como uno de los apóstoles más cercanos al Mesías, cuenta con 13.898 casos. Bartolomé, por su parte, es menos común, con apenas 422 registros, seguido por Simón Pedro con 240.
Es interesante observar que la popularidad de los nombres varía notablemente según su percepción en el imaginario religioso. Por ejemplo, Judas Iscariote, el apóstol asociado con la traición, no cuenta con ningún tocayo registrado, mientras que Judas Tadeo, venerado como el protector de las causas difíciles, tiene 8 registros. En el caso de los dos Santiagos, Santiago El Mayor solo tiene 3 tocayos y Santiago El Menor uno. Simón El Zelote tampoco ha sido adoptado como nombre en el país.
La selección de nombres como los de los apóstoles evidencia cómo los relatos bíblicos continúan influyendo en la identidad individual y familiar. Esta influencia cobra especial relevancia durante la Semana Santa, particularmente el Jueves Santo, cuando se recuerda la Última Cena y ritos esenciales como la Eucaristía y el Orden Sacerdotal.
¿Por qué se prohíben ciertos nombres en Colombia?
El hecho de que figuras como Judas Iscariote no cuenten con tocayos en Colombia genera preguntas sobre la regulación de los nombres en el país. Al respecto, la normatividad colombiana, según información del reportaje de El Colombiano, permite a la Registraduría Nacional del Estado Civil negar el registro de un nombre si este puede atentar contra la dignidad de la persona. Así, aunque en principio no existen listas de nombres prohibidos, la ley protege a los ciudadanos de posibles discriminaciones y cargas sociales que puedan derivarse de ciertos nombres.
Este enfoque tiene consecuencias significativas, especialmente cuando se trata de nombres asociados con episodios o personajes de connotaciones negativas profundas, como sucede con Judas Iscariote en la tradición cristiana. La medida busca evitar experiencias de estigmatización y preservar el respeto en la vida cotidiana.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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