Como explica la investigación, dicho hábito no permite que las mujeres bajen de peso y podrían aumentar un kilogramo anualmente, lo que es una alerta para quienes duermen de esta manera.

Los investigadores encontraron que la luz retrasa los relojes corporales de la persona, que están conectados con el metabolismo, y este se vuelve lento para transformar los alimentos en energía. Incluso, dormir con la luz prendida impide un descanso óptimo.

Los datos que permitieron llegar a esta conclusión se recopilaron entre más de 43 mil mujeres que tenían de 35 a 74 años, a quienes se les hicieron preguntas sobre su estilo de vida y se analizaron sus datos durante 6 años para ver los cambios.

Con lo anterior, encontraron que quienes se exponían a mayores cantidades de luz durante su sueño tenían más posibilidades de desarrollar obesidad y las otras podrían sufrir de sobrepeso. También se deberían desconectar los aparatos electrónicos para mejorar el descanso.