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El aguacate se ha consolidado como uno de los alimentos preferidos en la mesa colombiana, no solo por su sabor, sino también por sus usos versátiles y su aporte nutricional. Sin embargo, no cualquiera sabe escoger el aguacate perfecto en una plaza de mercado. Según lo explica el chef colombiano Juan Diego Vanegas, en un video publicado en su cuenta de TikTok, la clave está en la observación detallada del fruto. De acuerdo con Vanegas, si el “ombligo” (zona donde estaba el tallo) está marrón, el aguacate está demasiado maduro; si el color oscila entre marrón y verde es ideal para consumir, pero si permanece amarillo todavía está “biche” o inmaduro. Además, la tonalidad de la cáscara también es fundamental: una cáscara muy oscura indica alta maduración, mientras que entre vetas verdes y oscuras puede comerse inmediatamente; si está muy verde debe evitarse. Vanegas recomienda la técnica del pulgar para identificar madurez: “si al presionar se hunde con facilidad, está maduro; el punto perfecto es cuando la cáscara cede ligeramente al tacto”. Si está duro, es mejor no llevarlo.
No obstante, en Colombia existen dos variedades habituales de aguacate: el hass y el criollo. De acuerdo con Fruty Green, empresa productora de aguacate hass en Antioquia, el criollo se caracteriza por un sabor más suave y herbal, con pulpa ligera y acuosa, mientras el hass presenta un sabor cremoso y con matices de nuez, que se mantiene constante tras la maduración.
Fernán Fortich, periodista de El Espectador, destaca que los beneficios nutricionales del aguacate han despertado el interés de investigadores. En particular, el contexto del cultivo puede influir en su contenido nutricional. Un estudio citado señala que los aguacates cultivados en Colombia mantienen las propiedades reconocidas de esta fruta y podrían ofrecer ventajas mayores para la salud. Según Karime Amar Escobar, nutricionista y dietista de la Universidad Javeriana, las diferencias nutricionales entre ambas variedades no son significativas; lo importante es la especie. Destaca también que ambos aportan grasa saludable, fibra, vitaminas del complejo B, vitamina E y grasas monoinsaturadas tipo omega 9, que ayudan a reducir el colesterol LDL y los triglicéridos, según expertos del Jardín Botánico de Bogotá.
Así pues, las diferencias entre ambas variedades son principalmente de textura y de sabor. El aguacate hass resulta ideal para guacamole o dips cremosos, mientras que el criollo, por tener mayor contenido de agua y fibra, suele complementar platos como ensaladas, sopas y la bandeja paisa. Además, el aguacate se integra de forma importante en la identidad cultural y gastronómica de regiones colombianas como Norcasia, lo que lo ubica no solo como alimento, sino también como atractivo turístico.
¿Cómo elegir correctamente un aguacate en la plaza de mercado?
Para escoger un aguacate adecuado, revise el color del “ombligo”: marrón significa exceso de maduración, marrón con verde es el punto ideal, y amarillo indica que está inmaduro. Observe la cáscara: entre vetas verdes y oscuras es apto para consumir; si está blanda al tacto pero no se hunde mucho, está en su mejor condición. Evite los frutos muy verdes o demasiado blandos.
¿Qué diferencias existen entre el aguacate hass y el criollo?
El aguacate hass se distingue por su pulpa cremosa y sabor intenso con matices de nuez, mientras que el criollo tiene un sabor más suave y su textura es ligera y acuosa. Ambas variedades son similares en nutrientes, pero se diferencian principalmente en uso culinario y sensación al paladar, tal como explica Fruty Green y lo ratifican expertos citados por El Espectador.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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