El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
El anuncio realizado por el Zoológico de Chester, en el Reino Unido, destaca un logro notable en la conservación de especies: el caracol mayor de las Bermudas (Poecilozonites bermudensis) ha salido oficialmente de la lista de peligro. Considerada durante muchos años una especie extinta, la situación dio un giro inesperado hace una década cuando fue redescubierta una pequeña población sobreviviente en un callejón de Hamilton, la capital de Bermudas. Según la publicación de la entidad, este hallazgo fue el punto de partida de una colaboración internacional que transformó el panorama para este molusco endémico.
El resurgimiento del caracol bermudeño será documentado en una próxima edición de Oryx, The International Journal of Conservation, una revista científica reconocida por abordar temas fundamentales en la preservación de la biodiversidad. De acuerdo con la información divulgada por el Zoológico de Chester, los expertos han jugado un papel decisivo al adaptar técnicas ya existentes para criar caracoles, diseñando cápsulas especializadas destinadas tanto a la reproducción de la especie como a su futura liberación en ambientes naturales protegidos.
Este esfuerzo ha permitido consolidar la primera guía de cría orientada a la conservación de Poecilozonites bermudensis. El director de Animales y Plantas del zoológico, Gerardo García, mencionó la magnitud de este logro, subrayando que marcar una diferencia tan notable para una especie amenazada es una oportunidad poco frecuente para cualquier conservacionista. El mérito colectivo queda reflejado en la consolidación de seis colonias de caracoles liberados que ya prosperan en Bermudas, un archipiélago del Atlántico Norte a seiscientas millas de la tierra firme más cercana.
La historia de esta especie está marcada por múltiples amenazas. El deterioro de su hábitat y los efectos del cambio climático contribuyeron a reducir sus poblaciones, pero la introducción de depredadores exóticos como los llamados “caracoles lobo” y gusanos planos carnívoros aceleró el declive, ya que estos se alimentaron rápidamente de los caracoles nativos, más pequeños y vulnerables.
Restaurar las poblaciones naturales implicó una planificación minuciosa. Según explican García y sus colaboradores, cada área de reintroducción fue cuidadosamente seleccionada y monitoreada, en un proceso estratégico que García compara con un juego de guerra: la expansión de las colonias se registraba en mapas con banderas, simbolizando el avance y consolidación de la especie en el territorio.
Devolver al caracol bermudeño a su entorno original tiene una relevancia ecológica considerable. Los caracoles desempeñan un papel esencial en la cadena alimenticia y la regeneración de nutrientes, ya que son tanto presa de especies mayores como consumidores de vegetación viva y materia en descomposición. Este proceso favorece directamente la restauración de ecosistemas dañados y asegura la sostenibilidad ambiental a largo plazo de Bermudas.
Mark Outerbridge, ecologista de vida silvestre del Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Bermudas, enfatizó el impacto de este proyecto: la cifra inicial de menos de 200 individuos se ha transformado en más de 100.000 caracoles liberados en la naturaleza, demostrando el éxito de un programa colaborativo que ha devuelto la esperanza a la conservación insular.
¿Por qué recuperar especies endémicas es importante para la salud de los ecosistemas?
La conservación de especies endémicas, como el caracol mayor de las Bermudas, sostiene procesos esenciales en los ecosistemas. Estos organismos suelen cumplir funciones específicas dentro de sus hábitats, contribuyendo a la estabilidad y regeneración de los ambientes naturales. La desaparición de una especie puede ocasionar desequilibrios, afectando tanto a otras especies como a la salud del suelo y la vegetación.
En el caso de Poecilozonites bermudensis, su conservación no solo representa la protección de un patrimonio biológico exclusivo de Bermudas, sino que también fortalece las cadenas alimenticias y el ciclo de nutrientes. Así, su recuperación contribuye a restaurar los ecosistemas dañados, favoreciendo la resiliencia frente a amenazas futuras y asegurando la sostenibilidad del entorno.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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