El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
A lo largo de 20 años dedicados a la cocina profesional, la autora ha descubierto que tanto los ingredientes como el propio cuerpo imponen límites. El ejemplo de las zanahorias, cuyo dulzor solo se despliega mediante una técnica precisa de asado, se convierte en una metáfora íntima de su experiencia personal. Al convivir con anemia falciforme —un trastorno sanguíneo hereditario—, ha aprendido a moverse dentro de parámetros estrictos, alternando esfuerzo y descanso, evitando la sobreexigencia física que el propio impulso natural le dicta. Sin embargo, esas fronteras, ya difíciles de manejar, sufrieron una redefinición total tras una crisis grave de salud.
En diciembre de 2023 ingresó a un hospital neoyorquino con síntomas de gripe que derivaron en una crisis por su enfermedad crónica. El tratamiento ofrecido no fue el adecuado, y el desenlace fue devastador: la autora perdió semanas enteras de su memoria, solo conservando mensajes de texto como testimonio de un periodo sumido en el dolor. Según su relato documentado en mensajes personales, el sufrimiento la acompañó durante semanas, sin acceso al alivio esperado ni a una atención eficaz.
Semanas después, la autora despertó de un coma de seis semanas, como narra, en un hospital distinto, enfrentando un escenario irreconocible: con ventilación asistida, confusión y dependencia casi absoluta. El entorno se limitaba a habitaciones luminosas y la presencia reconfortante de su familia; su madre llegó de Nigeria, su esposo y su hermano menor la acompañaban en los únicos momentos en que lograba anclar la conciencia. Durante ese tiempo, el pensamiento central era la certeza de que, mientras su familia la viera, ella estaría a salvo.
El diagnóstico fue impactante: debía enfrentar la amputación bilateral de las piernas por debajo de la rodilla y la pérdida de los dedos. El médico y su entorno cercano, en marzo de 2024, le comunicaron que, tras meses de hospitalización, regresaría a casa con una silla de ruedas eléctrica y, progresivamente, utilizaría prótesis. Su vida, así como su manera de cocinar, tendrían que reinventarse desde el principio.
La etapa de recuperación trajo consigo nuevas rutinas y necesidades, pero también dejó espacio para los anhelos. En el hospital, la autora buscó consuelo en el sabor y en la comida nigeriana. Con la ayuda de seres queridos y de una amiga editora que visitaba los domingos llevando pasteles, la protagonista encontraba, por momentos, un respiro de las preocupaciones sobre el futuro y la salud. Comer y compartir se convirtieron en actos de empatía, refugio y esperanza durante el proceso de adaptación.
Al regresar a su hogar, la cotidianidad tomó otro matiz: su madre se encargó de cocinar platos tradicionales nigerianos, mientras un equipo de auxiliares asistía en las tareas diarias. Redescubrió sus habilidades culinarias desde una posición distinta, ya sin el pleno dominio de su cuerpo, pero conservando la experiencia sensorial, intuición y el placer por crear sabores. Al reincorporarse a su trabajo como columnista y desarrolladora de recetas, describió cómo la tecnología y la colaboración —incluso con asistentes de cocina que ejecutan sus instrucciones— permitieron preservar la esencia de su oficio.
El proceso de desarrollo de recetas cambió por completo. Ahora dicta instrucciones a un software de accesibilidad, deteniéndose en los matices que antes sus manos transmitían de manera directa. Coordina a sus ayudantes, probando, oliendo y supervisando con un enfoque pedagógico y paciente, aunque en ocasiones surja la frustración propia del cambio de rol. Esta nueva dinámica la obliga a compartir un espacio que antes era un santuario individual, dando lugar a una “brigada de cocina” en la que la comunicación y la confianza resultan fundamentales.
La resiliencia se manifiesta en el regreso gradual a la creatividad culinaria. Casi dos años después de la crisis inicial, decidió adaptar una receta de pastel de harina de maíz y mantequilla dorada—original de Kelly Mencin, de Radio Bakery—, incorporando cerezas por su acidez y textura. El proceso de adaptación resultó simbólico: fusiona memoria, técnica, identidad y capacidad de disfrute, todo ello bajo nuevas condiciones.
La autora concluye que, aunque la preparación de alimentos ahora implica ayuda y aprendizaje constante, la cocina sigue siendo su refugio. La expresión yoruba “A jọ ṣé pọ̀”, que significa “lo hacemos juntos”, resume la transformación de su experiencia: de la soledad a la colaboración, del duelo al descubrimiento.
¿Cuál es el significado de la anemia falciforme y cómo afecta la vida diaria?
La anemia falciforme, descrita en el testimonio, es un trastorno hereditario de la sangre en el que las células sanguíneas adoptan una forma anormal y rígida —similar a una hoz o “falce”—. Esto puede dificultar el transporte del oxígeno e incrementar el riesgo de crisis dolorosas, infecciones y complicaciones severas.
Vivir con esta condición requiere tomar importantes medidas de precaución: alternar periodos de actividad y descanso, evitar el estrés físico prolongado y prestar atención constante a la salud general. Tal como aparece en el relato, una situación aparentemente simple como una gripe puede desencadenar una crisis de salud de consecuencias graves, transformando la vida personal y profesional.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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