Después de un día largo, meterse en la cama no siempre significa que el cuerpo y la mente estén listos para dormir. A veces hace falta crear una transición entre el ritmo del día y el momento de descanso.
Una forma sencilla de hacerlo es convertir la ducha de la noche en el comienzo de una rutina relajante: bajar las luces, dejar el celular a un lado, disfrutar de un aroma agradable y dedicar unos minutos al cuidado personal.
Estos son algunos productos que pueden acompañar ese momento.
1. Vaporizadores de ducha con lavanda para empezar a desconectarse

La ducha puede convertirse en mucho más que el último paso de la rutina de aseo. Estos vaporizadores de ducha Body Restore se colocan en el piso de la ducha y, al entrar en contacto con el agua, liberan sus aromas.
La versión de lavanda está pensada precisamente para crear una experiencia de aromaterapia y relajación. El producto viene en presentación de 15 tabletas y también existen otras variedades de aromas.
La idea es sencilla: tomar una ducha sin afán, dejar que el vapor y el aroma acompañen el momento y empezar a bajar el ritmo antes de meterse en la cama.
2. Loción nocturna de magnesio para terminar la ducha con un masaje

Magnum Solace Nighttime Magnesium Lotion
Después de la ducha puede venir un pequeño ritual de cuidado corporal. Esta loción combina magnesio, árnica, manteca de karité, aceite de semilla de uva y vitamina E, y está formulada para aplicarse en piernas, pies y músculos.
Su textura de rápida absorción permite utilizarla antes de acostarse sin dejar una sensación demasiado grasosa en la piel.
Más que pensar en ella como un producto milagroso para dormir, puede incorporarse como un momento de pausa y masaje después de la ducha: aplicar una pequeña cantidad en las piernas o pies y tomarse unos minutos para relajarse.
Magnum Solace Nighttime Magnesium Lotion
3. Una máscara de gel para terminar el día con menos estímulos

Para quienes disfrutan dormir con los ojos cubiertos o simplemente quieren tener un momento de descanso después de un día pesado, esta máscara de gel puede ser otra opción.
Es reutilizable y permite utilizar terapia fría o caliente; además, cubre zonas como ojos, frente y sienes.
Puede utilizarse unos minutos mientras se escucha música tranquila, se hace respiración pausada o simplemente se permanece en silencio antes de dormir.
4. Un proyector de estrellas para cambiar la atmósfera del dormitorio

Staryou Galaxy Light Projector
La iluminación también puede cambiar por completo la sensación de un dormitorio. Este proyector crea diferentes efectos de estrellas, auroras y escenas inspiradas en el cielo nocturno, además de contar con Bluetooth y opciones de sonido.
En lugar de dejar una luz blanca y fuerte encendida hasta el momento de dormir, puede utilizarse para crear una atmósfera más tranquila y acogedora durante la rutina nocturna.
La clave está en que sea parte del ritual: ducha, pijama, luces bajas y dormitorio preparado para descansar.
Staryou Galaxy Light Projector
5. Un gorro de satén para cuidar el cabello mientras se duerme

Y si la rutina de noche también incluye cuidar el cabello, este gorro de satén puede ser el último paso antes de meterse en la cama.
Su material busca reducir la fricción entre el cabello y la almohada, lo que puede ayudar a disminuir el roce que contribuye a la resequedad y el quiebre.
Así, el ritual termina con algo tan sencillo como ponerse el gorro, apagar las luces y dejar que el día se quede afuera de la habitación.
Una rutina sencilla para probar esta noche
La idea no es utilizar todos los productos obligatoriamente. Se puede crear una rutina de pocos minutos:
1. Ducha:** usar un vaporizador de lavanda para convertir el baño en un momento de desconexión.
2. Después de la ducha: aplicar la loción corporal y hacer un pequeño masaje en piernas y pies.
3. Dormitorio: bajar la intensidad de las luces y, si se quiere, encender el proyector.
4. Últimos minutos: utilizar la máscara de gel mientras se escucha algo tranquilo o simplemente se descansa sin mirar el celular.
5. A la cama: ponerse el gorro de satén y terminar la rutina.
Porque dormir mejor no siempre empieza cuando apoyamos la cabeza en la almohada. También puede empezar desde el momento en que decidimos que el día ya terminó.
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