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Un equipo internacional de científicos difundió uno de los videos más detallados jamás captados de la superficie del sol, donde se revela un paisaje solar completamente nuevo: remolinos dinámicos a pequeña escala moviéndose en los bordes de zonas magnéticas solares. El impresionante material audiovisual es el resultado de una investigación publicada en la revista Nature, en la que participaron expertos del Observatorio Solar Nacional de la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF NSO), el Observatorio de Gran Altitud del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) de la NSF, y el Instituto Max Planck de Investigación del Sistema Solar (MPS).
El video fue obtenido con ayuda del Telescopio Solar Daniel K. Inouye, el más potente del mundo, ubicado en Maui, Hawái. Para alcanzar este hallazgo, los expertos combinaron observaciones de alta resolución, simulaciones avanzadas y análisis matemáticos, según explican los implicados en la investigación.
El hito científico no solo radica en lo inédito de las imágenes, sino en que permitió observar por primera vez, de manera experimental, la llamada inestabilidad Kelvin-Helmholtz (KHI, por sus siglas en inglés) en la fotósfera solar. La KHI, según explicó la NSF NSO a través de un comunicado, es un fenómeno derivado del movimiento de fluidos; ocurre cuando dos fluidos se deslizan uno junto al otro a diferente velocidad y generan perturbaciones que evolucionan en vórtices ondulados o espirales, similares a olas marinas. Este proceso, formulado originalmente en 1870 por Lord Kelvin y Hermann von Helmholtz, ha sido registrado y analizado en muchas disciplinas físicas, desde la meteorología hasta la astrofísica.
En este estudio, los científicos señalan que la KHI puede encontrarse en varias escalas, incluso en las atmósferas de planetas como Júpiter y Saturno. Sin embargo, su observación en el sol aporta datos clave para comprender fenómenos explosivos, desde pequeñas erupciones hasta eyecciones de masa coronal, que están vinculados con el clima espacial y sus efectos sobre infraestructuras tecnológicas como satélites o redes eléctricas.
El descubrimiento impulsa la teoría del “trenzado de flujo”, que explica el ciclo magnético solar de 11 años: líneas de campo magnético se entrelazan y acumulan tensión hasta liberarla mediante reconexión magnética, provocando erupciones solares. Los remolinos recién detectados serían parte del “motor” que mantiene la torsión de estas líneas, según los autores.
Además, según Thomas Rimmele, director técnico del Observatorio Solar Nacional, la inestabilidad Kelvin-Helmholtz podría ayudar a resolver el enigma de por qué la corona solar alcanza temperaturas de hasta un millón de grados Kelvin. David Boboltz, subdirector de la misma entidad, sostiene que este hallazgo es un avance significativo en el estudio de la dinámica solar y servirá de base para nuevas investigaciones.
¿Qué es la inestabilidad Kelvin-Helmholtz detectada en el sol?
La inestabilidad Kelvin-Helmholtz (KHI) es un fenómeno que se origina cuando dos fluidos —por ejemplo, masas de plasma en la superficie solar— fluyen paralelos a velocidades diferentes, produciendo en la interfaz entre ellos remolinos, ondulaciones o espirales. Esta inestabilidad, documentada teóricamente desde 1870, se confirmó por primera vez en la fotósfera solar gracias a las nuevas imágenes captadas por el telescopio Daniel K. Inouye, lo cual representa un avance clave en la investigación de la actividad solar.
¿Por qué es importante el hallazgo de remolinos solares para la ciencia?
El descubrimiento de remolinos solares ligados a la inestabilidad Kelvin-Helmholtz permite comprender mejor los mecanismos detrás del ciclo magnético solar, así como los eventos explosivos que influyen en el clima espacial. Además, esta observación ayuda a entender procesos que afectan directamente la infraestructura tecnológica de la humanidad, como los sistemas de satélites y comunicación global.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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