Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 8, 2026 - 6:39 am
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La Fundación Todos Podemos Ayudar, con sede en Medellín, ha dejado huella a través de la invención de dispositivos innovadores para personas con discapacidad, destacando un mouse inalámbrico operable con el pie y bases fabricadas a partir de objetos cotidianos como cucharones o saleros reutilizados. Estos objetos ejemplifican la creatividad con la que Felipe Betancur Posada y su familia han superado barreras económicas y técnicas en la búsqueda de soluciones accesibles para la inclusión. Según El Colombiano, su proyecto ha sido reconocido internacionalmente tras hacerse acreedor al premio Zero Project, uno de los galardones más prestigiosos en materia de discapacidad e inclusión, otorgado en Viena, Austria.

El camino hasta recibir tal distinción no fue sencillo. Desde la postulación el año anterior, el equipo atravesó diferentes etapas evaluadas por la Essl Foundation, ente responsable de la iniciativa Zero Project. Betancur Posada se mostró siempre confiado en la valía de su trabajo y el de sus colaboradores, quienes han demostrado cómo métodos simples y de bajo costo pueden ser clave para cambiar la vida de personas en situación de discapacidad. La premiación, aunque no conlleva una remuneración económica, ofrece la oportunidad de integrarse a una red global de expertos y otras organizaciones con el fin de compartir experiencias, ampliar la cobertura e incrementar la visibilidad del proyecto.

Felipe Betancur sostiene que los principales obstáculos para la inclusión de personas con discapacidad son el costo elevado de dispositivos y el desconocimiento. Ejemplificó esta realidad en el contexto escolar, donde profesores a menudo desconocen cómo adaptar materiales educativos, como mapas táctiles hechos de materiales caseros, para estudiantes invidentes. Su método consiste, precisamente, en enseñar cómo con recursos reciclables y accesibles se pueden suplir las necesidades básicas en ambientes de bajos ingresos, abordando así la inequidad en el acceso a herramientas tecnología avanzada y costosa.

En la edición de Zero Project a la que se postularon, participaron 586 proyectos de 93 países y, finalmente, poco más de 70 resultaron galardonados. Para Betancur, el mayor logro reside en la posibilidad de inspirar a comunidades alrededor del mundo, donde el ingenio puede suplir la falta de otros recursos. La fundación ofrece acompañamiento y recursos a quienes más los requieren y enseña a fabricar y reparar los dispositivos, pues emplean materiales fáciles de conseguir, lo que fomenta la autonomía de sus beneficiarios.

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Su compromiso nació de la experiencia personal durante una tragedia en Moravia, donde junto a sus amigos inició labores solidarias tras un devastador incendio. A pesar de no tener allegados con discapacidad, se sensibilizó ante las limitaciones que enfrentan las personas para acceder a herramientas básicas, especialmente en contextos empobrecidos, como revela el dato de que el 84% de la población discapacitada en Colombia proviene de estratos de bajos recursos.

El alcance de la fundación se renueva constantemente mediante invenciones como regletas braille, teclados adaptados, sillas de ruedas para mascotas y dispositivos para controladores de videojuegos adaptados. Entre los testimonios se destaca el caso de Luz Marina Espinoza, víctima del conflicto armado, quien recuperó independencia gracias a una sencilla herramienta diseñada por Betancur. La docente expresó su gratitud por recibir un apoyo que transformó aspectos esenciales de su vida diaria.

Además del trabajo presencial, la fundación aprovecha la virtualidad a través del canal de YouTube “Ayudas Para Todos”, con más de 300,000 suscriptores, mediante el cual Betancur difunde tutoriales y comercializa productos adaptados. Ello les permite recaudar fondos para proyectos y para solventar los gastos del ansiado viaje familiar a Viena, donde presentarán su propuesta innovadora a una amplia comunidad internacional. Para el futuro, el sueño de la fundación es expandir las fronteras, llevando su ingenio a países como los del continente africano, para compartir las soluciones más sencillas en los contextos más complejos.

¿Cómo contribuye la tecnología adaptada a la inclusión de personas con discapacidad? La pregunta aborda el papel que cumplen dispositivos y herramientas diseñadas a partir de tecnologías inclusivas en la vida diaria de personas con discapacidad. Su importancia radica en que la tecnología adaptada no solo reduce barreras físicas y sociales, sino que brinda autonomía y mejora la calidad de vida, especialmente en contextos donde el acceso a productos importados es limitado por altos costos. En situaciones como la que relata la Fundación Todos Podemos Ayudar, el uso de materiales reciclados y la capacitación en la creación y reparación de estos dispositivos empoderan tanto a los usuarios como a las comunidades que los rodean.

La relevancia de este tipo de tecnología se acentúa en regiones de escasos recursos, facilitando que las soluciones no dependan exclusivamente de importaciones o ayudas externas. Gracias a la difusión de conocimientos a través de canales virtuales y la integración en redes internacionales de expertos, estas iniciativas logran un impacto sostenible, promoviendo la igualdad de oportunidades y la inclusión social a largo plazo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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