Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 7, 2026 - 11:41 pm
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La revolución silenciosa de la rehabilitación física en Medellín tiene su epicentro en espacios tan críticos como la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Alma Máter, donde la constante vigilancia tecnológica va mucho más allá de garantizar la supervivencia del paciente. Allí, el seguimiento continuo a parámetros como la frecuencia cardiaca y presión arterial se transforma en un flujo de datos estructurados que, organizados en tiempo real, apoyan la toma de decisiones clínicas. Según señala Alejandro Hernández, director de información médica del hospital y profesor universitario, este avance no corresponde tanto a la adopción masiva de dispositivos de último modelo, sino a la integración profunda de tecnología en las rutinas clínicas cotidianas.

En la ciudad, la innovación se teje en varios frentes. Prótesis inteligentes, trajes de neuromodulación y plataformas digitales reformulan la manera de operar de médicos y pacientes, mientras el sistema de salud nacional arrastra históricas dificultades de acceso y fragmentación en la continuidad de la atención. Hernández advierte en diálogo con EL COLOMBIANO que la rehabilitación en Colombia sigue siendo uno de los eslabones más débiles, especialmente para personas con discapacidad motora. Se trata, agrega, de un problema estructural más ligado a la disgregación de la información y los tiempos de atención que a la falta de tecnología per se. “El médico termina gastando más tiempo cuadrando datos que observando a la persona”, dice.

Las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y del Gobierno colombiano dimensionan la magnitud del desafío: entre 2,6 y 2,65 millones de personas conviven con algún tipo de discapacidad, lo que representa hasta un 7 % de la población. Una proporción importante de estos casos implica alteraciones físicas que exigen largos procesos de rehabilitación y controles médicos periódicos ajustados individualmente. En este marco, los avances tecnológicos buscan cerrar la brecha de acceso y continuidad, siendo en Medellín donde la apuesta digital se complementa con dispositivos de vanguardia.

Uno de los ejes de esta transformación es el uso de escribas médicos digitales, sistemas que graban, transcriben y ordenan información clínica, permitiendo que el médico dedique más tiempo a la interacción humana y menos a la gestión manual de datos. Estos sistemas, según Hernández, requieren modelos avanzados de lenguaje y deben cumplir estrictos criterios de seguridad y privacidad, ya que muchos procesan información en servidores extranjeros. Así, la gobernanza de los datos se convierte en prioridad para garantizar la privacidad del paciente y la calidad de la atención.

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Otra innovación relevante en Medellín corresponde al uso de prótesis inteligentes y tecnologías de neuromodulación. Empresas como la alemana Ottobock, a través de su filial Orthopraxis, ofrecen un portafolio de dispositivos que incluyen pies de fibra de carbono, rodillas mecatrónicas, y manos mioeléctricas, todos equipados con sensores y microprocesadores capaces de procesar datos de movimiento en tiempo real. Derly Patricia Martínez, vocera de la compañía, destaca que el foco está en acompañar el proceso completo, desde la valoración clínica hasta la adaptación y el seguimiento, más que en el dispositivo mismo.

El acceso, sin embargo, implica sortear fases administrativas: mientras algunos dispositivos están cubiertos en el plan básico de salud, otros requieren la intervención de sistemas como Mipres y la autorización de juntas especializadas en las Entidades Promotoras de Salud (EPS), determinando así el ritmo de la rehabilitación. En paralelo, tecnologías como el Exopulse Mollii Suit, un traje de neuromodulación indicado para el manejo de la espasticidad —una alteración neurológica que afecta el control del movimiento voluntario— empiezan a ser parte del arsenal terapéutico en Colombia. Juan Manuel Guevara, especialista en prótesis y rehabilitación, explica que, gracias a este traje, pacientes previamente limitados pueden experimentar mejoras sustanciales en su movilidad y autonomía, siempre que exista un proceso riguroso de selección y seguimiento clínico.

La ruta no termina en la entrega del dispositivo. La sostenibilidad depende de una cadena de soporte: certificaciones técnicas, mantenimiento, garantía y seguimiento permanente. El objetivo es evitar que la tecnología se convierta en una solución efímera por falta de soporte o repuestos. A este modelo de acompañamiento se suma la dinámica de reinserción laboral e integración urbana, aspectos donde la infraestructura de la ciudad juega un rol crucial, pero que aún enfrenta desafíos de acceso y adaptabilidad. En este contexto, la tecnología representa un apoyo indispensable, aunque no reemplaza la necesidad de ciudades inclusivas y accesibles.

En síntesis, el ejemplo del Hospital Alma Máter y la experiencia en Medellín muestran que la revolución tecnológica en rehabilitación va mucho más allá de la adquisición de equipos sofisticados: depende de la integración, seguridad y gobernanza de la información clínica, así como de la permanencia de un soporte técnico y humano continuo. La tecnología, así entendida, se vuelve el pilar para una rehabilitación sostenible y más equitativa, aunque quedan retos estructurales por resolver tanto en el sistema de salud como en el ámbito urbano.

¿Qué es la espasticidad y cómo afecta la rehabilitación de las personas?

La espasticidad es una alteración neurológica mencionada en el artículo, caracterizada por la rigidez o el aumento involuntario del tono muscular, lo cual dificulta el control voluntario de los movimientos. Este fenómeno ocurre cuando el equilibrio entre los músculos que deben ejecutar un movimiento y aquellos que lo frenan se rompe, causando que algunos se contraigan de forma permanente o excesiva. Esta condición es común en personas que han sufrido lesiones neurológicas, como accidentes cerebrovasculares o parálisis cerebral, y puede impactar gravemente la capacidad para caminar, manipular objetos o desarrollar tareas cotidianas.

En el contexto de la rehabilitación, la espasticidad representa una barrera significativa porque impide realizar movimientos fluidos y eficientes, aumenta el riesgo de caídas y dificulta la autonomía personal. Gracias a tecnologías como el Exopulse Mollii Suit, es posible modular esta alteración mediante estímulos eléctricos específicos que equilibran la función muscular, facilitando así la rehabilitación y mejorando la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, la selección de candidatos y el seguimiento profesional siguen siendo elementos indispensables para obtener resultados sostenibles.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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