El mercado global de tecnología enfrenta una nueva presión por la escasez de chips de memoria RAM, un componente clave en la fabricación de celulares, computadores, consolas y otros dispositivos electrónicos. Según datos de Bloomberg, la crisis comenzó a dar señales de alerta entre octubre y noviembre y, desde entonces, se ha intensificado sin mostrar señales claras de estabilización.

Los precios de la memoria DRAM DDR5 se han multiplicado casi por ocho frente a los niveles de hace un año. En el caso de la memoria NAND Flash, el incremento ha sido de hasta siete veces respecto a febrero de 2025. Este aumento sostenido impacta directamente a los fabricantes de tecnología de consumo, que dependen de estos insumos para la producción de sus equipos.
Uno de los factores que explica la presión sobre la oferta es la creciente demanda proveniente del sector de inteligencia artificial. Grandes compañías como Alphabet, Microsoft, Meta y Amazon han anunciado inversiones conjuntas superiores a los 500.000 millones de dólares en centros de datos para 2026. Cada uno de estos complejos requiere grandes volúmenes de chips de memoria.
Además, los nuevos desarrollos tecnológicos exigen mayores capacidades. De acuerdo con Bloomberg, los últimos chips de Nvidia consumen 10 GB de memoria, frente a los 8 GB de los modelos lanzados en 2024 y los 5 GB de 2022. Este salto en requerimientos incrementa aún más la presión sobre la cadena de suministro.
Aunque varias empresas del sector cuentan con inventarios amplios y acuerdos de suministro para los próximos meses, el panorama podría cambiar si la situación no mejora hacia el segundo trimestre del año. En ese escenario, los aumentos de precios en productos finales podrían volverse inevitables. El consejero delegado de Apple, Tim Cook, evitó pronunciarse sobre un posible encarecimiento de los iPhone durante la presentación reciente de resultados financieros.
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El contexto macroeconómico añade un componente adicional. Con el consumo en Estados Unidos mostrando señales de debilidad, una eventual subida generalizada de precios podría afectar la demanda. “Las acciones de memoria, la plata, los bancos regionales de EE. UU. y los transportes cuentan la historia de la reflación”, señaló Conor Sen, analista de Bloomberg, quien advierte que los chips de memoria podrían convertirse en un nuevo foco de presión inflacionaria para la Reserva Federal.
Históricamente, ante escenarios de escasez, la industria responde con la apertura de nuevas fábricas, lo que en pocos años suele generar un exceso de oferta. Sin embargo, la expansión acelerada de la inteligencia artificial estaría alterando ese ciclo. La demanda de los centros de datos estaría creciendo a un ritmo que supera la capacidad de aumento de producción a mediano plazo. Incluso cuando entren en operación nuevas plantas en los próximos años, podrían encontrarse con una demanda aún mayor.
Los efectos ya se reflejan en los mercados bursátiles. Empresas vinculadas a almacenamiento y memoria como Sandisk, Western Digital y Seagate han registrado alzas de hasta 400 % en el año. En contraste, varias compañías de tecnología de consumo han visto caer sus acciones en medio de la preocupación por el impacto en sus márgenes.
Desde diciembre, Apple ha llegado a perder hasta 13 % de su valor en bolsa, aunque actualmente acumula una caída cercana al 5 %. Nintendo retrocede 31 %, mientras que Sony baja 22 %, HP 20 %, Dell 25 %, Qualcomm 16 % y Lenovo 13 %. Incluso fabricantes de vehículos eléctricos como BYD han registrado descensos, debido al peso creciente de los sistemas informáticos en sus automóviles.
El comportamiento del mercado en los próximos meses dependerá de la evolución de la oferta y del ritmo de expansión de la infraestructura tecnológica global, en un entorno marcado por la aceleración de la inteligencia artificial.
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