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Este artículo fue curado por pulzo   Abr 11, 2026 - 2:56 pm
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La misión Artemis II, emprendida por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), significó un regreso trascendental de la humanidad a la órbita lunar, estableciendo nuevos hitos en la exploración del espacio. En esta expedición de diez días, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), vivieron la experiencia inédita de sobrevolar la cara oculta de la Luna. Según la información de Noticias Caracol, Artemis II no solo logró este avance, sino que también rompió el récord de distancia de una misión tripulada, situándose a 406.771 kilómetros de la Tierra y superando así la marca establecida por Apolo 13 en 1970.

A pesar de los dos meses de retraso ocasionados por contratiempos técnicos previos al lanzamiento, finalmente, el 1 de abril, el cohete Space Launch System (SLS)—el más grande y poderoso de la NASA—despegó desde Cabo Cañaveral, Florida, transportando a la tripulación en la cápsula Orión. Tras la separación del cohete, Orión permaneció en órbita terrestre durante 25 horas, tiempo durante el cual los ingenieros verificaron el estado de los paneles solares y demás sistemas críticos antes de aprobar la maniobra que los impulsaría hacia el satélite natural.

Un incidente inesperado marcó la travesía: el inodoro de la cápsula, objeto de una considerable inversión de 23 millones de dólares, presentó complicaciones en el sistema de evacuación de aguas residuales. Pese a que algunos componentes continuaron operativos, los problemas no se resolvieron totalmente y los astronautas tuvieron que recurrir a mecanismos alternativos parecidos a pañales para adultos. Este suceso evidenció la complejidad técnica de este tipo de misiones, en las que cada elemento, por minúsculo que parezca, puede reconfigurar la comodidad y la seguridad de la tripulación.

La odisea continuó cuando Orión ingresó en el área de influencia lunar, emprendiendo un sobrevuelo de siete horas durante el cual los astronautas fotografiaron la superficie y transmitieron sus impresiones a la NASA. Un momento esperado y crítico se presentó cuando la nave perdió comunicación durante cuarenta minutos por el paso tras la cara oculta de la Luna, una fase anticipada ya que las ondas de radio no pueden atravesar el satélite.

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Además de los retos técnicos, la misión permitió a la tripulación ser testigos de un eclipse solar total de 53 minutos, imposible de observar desde la Tierra. Esta oportunidad fue aprovechada para analizar la corona solar, es decir, la atmósfera más externa del Sol, así como para buscar otros fenómenos como destellos de impacto causados por meteoroides y objetos en el espacio profundo.

El regreso fue igual de espectacular y desafiante. La Cápsula Orión descendió y amerizó exitosamente en el océano Pacífico, donde el escudo térmico demostró su eficacia resistiendo temperaturas cercanas a los 2.760 grados centígrados, garantizando la seguridad de los astronautas y permitiendo su rescate por la Marina de Estados Unidos, según el reporte de la Agencia EFE.

¿Por qué el contacto se pierde cuando la nave está en la cara oculta de la Luna?

La pérdida de comunicación entre las naves y el centro de control cuando transitan por la cara oculta de la Luna es un fenómeno bien conocido y estudiado por la NASA. Esto sucede porque la masa del satélite bloquea las ondas de radio, imposibilitando el paso de las señales entre la Tierra y la nave durante el tiempo en que esta se sitúa en el lado opuesto. Es una situación prevista en la planeación de la misión, y la tripulación recibe instrucciones específicas para actuar adecuadamente durante ese intervalo en el que no es posible el monitoreo en tiempo real.

La importancia de comprender estas limitaciones radica en la necesidad de preparar soluciones autónomas a bordo y asegurar que los sistemas críticos sean completamente funcionales para que la misión pueda continuar con éxito hasta el reestablecimiento del contacto, como ocurrió en Artemis II. Estos desafíos técnicos subrayan los avances y la complejidad de la exploración espacial contemporánea. ¿Cuáles serán los próximos retos tecnológicos para una futura misión de alunizaje tripulado?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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