Por: El Espectador

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Este artículo fue curado por pulzo   Feb 11, 2026 - 5:21 pm
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En la gastronomía colombiana y universal, los platos líquidos siempre han ocupado un lugar de privilegio, especialmente cuando se piensa en remedios para combatir el frío, mejorar el ánimo, o incluso aliviar el malestar de una resaca. Sin embargo, existe cierta confusión sobre las diferencias que surgen entre el caldo, el consomé y la sopa, pues aunque todos coinciden en servirse en plato hondo y compartan una base líquida llena de aromas y sabores, difieren en su preparación y estructura. Esta distinción es esencial para entender el papel de cada uno en la cocina y cómo pueden aprovecharse mejor, según lo expuesto por El Espectador.

El caldo se caracteriza por su sencillez y ligereza. Según detalla El Espectador, se obtiene al cocer en agua ingredientes como carnes, huesos, pescados o vegetales, permitiendo así que estos liberen sus sabores y nutrientes. A menudo, el caldo cumple una doble función: puede servirse solo, como plato de entrada o reconfortante, pero también es una base fundamental para otros platos como arroces, guisos o salsas. Una peculiaridad es que la cocción no suele ser prolongada y siempre predomina un solo ingrediente principal.

Por su parte, el consomé parte de un caldo, pero se diferencia porque requiere de una cocción más extensa que permite intensificar el sabor. El Espectador explica que, tras la preparación del caldo, este se hierve durante más tiempo para concentrar los sabores y, posteriormente, se cuela meticulosamente para eliminar todo tipo de partículas sólidas y exceso de grasa, dejando un líquido transparente y gustoso, apto para servirse en porciones individuales. Muchas personas, incluso sin saberlo, han hecho consomé al cocinar pollo en agua para otras recetas y aprovechar ese líquido resultante.

Finalmente, la sopa constituye la versión más compleja y sustanciosa de los tres. Mientras que su base inicial sigue siendo el caldo, la sopa integra además una variedad de ingredientes sólidos, que pueden ir desde carnes y pescados hasta tubérculos, pastas y cereales. El tiempo de cocción, junto con la diversidad de sólidos empleados, dota a la sopa de texturas variadas, que pueden oscilar entre un resultado espeso, cremoso o más bien fluido, según el gusto y la receta seleccionada.

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Más allá de estas definiciones, El Espectador invita a los lectores a experimentar en la cocina y explorar recetas tradicionales y modernas elaboradas a partir de estas bases. Desde una mazorcada enriquecida con consomé, hasta sopas emblemáticas como la de patacón o auyama, o caldos representativos como el de pichón o de pescado, hay un universo de posibilidades para transformar ingredientes simples en platos memorables. Se destaca además la opción de personalizar cada preparación con toques adicionales como cilantro, leche de coco, crema de leche o chicharrón.

La relevancia de distinguir entre caldo, consomé y sopa no solo radica en el placer gastronómico, sino en el reconocimiento de las sutilezas que han enriquecido durante generaciones la mesa colombiana, permitiendo aprovechar al máximo los ingredientes disponibles y expandir la creatividad culinaria.

¿Por qué se emplea el colado en la preparación de consomé?

El proceso de colar el consomé es esencial porque permite obtener un líquido completamente limpio, sin residuos de ingredientes sólidos ni grasa flotante, como señala El Espectador. Aunque suele confundirse con el caldo, el consomé se distingue tanto por su sabor más concentrado como por su pureza visual y textura. Dejarlo más tiempo en el fuego acentúa los matices del ingrediente base, pero es el colado lo que garantiza una experiencia gastronómica refinada y versátil, ideal para consumir solo o como base de otras elaboraciones.

Este paso técnico se convierte en un puente entre lo rústico y lo sofisticado dentro de la cocina, permitiendo que el tradicional y sencillo caldo adquiera nuevas dimensiones y usos, adaptándose tanto a recetas sencillas como a menús más elaborados que requieren mayor cuidado en la presentación y el sabor.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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