Más allá de los relucientes acabados del Túnel de La Línea, que reducirá en distancia y tiempo el tramo entre Calarcá (Quindío) y Cajamarca (Tolima), o, mejor dicho: entre el centro y el occidente del país, los dos comunicadores pusieron el espejo retrovisor sobre la vía.

Ambos coinciden en que la obra, que entre otras características tiene que es el túnel más largo de Colombia y de América Latina, ha presentado unos costos altos, entre otros problemas.

Gómez, por ejemplo, recordó que “cuando el gobierno [de Álvaro] Uribe firmó esto con el señor [Carlos] Collins [cabeza del consorcio Segundo Centenario], el constructor abiertamente mintió. Se ganó la construcción del túnel con un precio ridículo que todo el mundo en ese momento sabía no era el que correspondía a una obra de esa envergadura”.

Para el director del espacio informativo ‘6 AM Hoy por hoy’, después el país tuvo que “padecer un calvario monumental de reajustar por el camino, que el señor Collins sabía que se iban a producir”.

“Alguien debería contarnos en este día de cortar cintas, cómo lo recibió [el túnel] el gobierno de Juan Manuel Santos, porque algunos dicen que había menos del 5 % de la ejecución, y cómo lo entregó arriba del 70 % de ejecución”, agregó Gómez. “Y deberíamos saber hoy también cuánta plata se le metió a este túnel en el gobierno de Uribe, cuánta le tuvo que meter el gobierno de Santos y cuánta, para rematar, ha tenido que meterle el gobierno de Iván Duque”.

En las cuentas de Gómez, fue a Santos al que le tocó “sortear todos los líos jurídicos, legales, de desembolso, técnicos, de ingeniería, de arquitectura”, Incluso, agregó el periodista, “hubo decisiones terribles que encontró Santos: el tráfico, por ejemplo, de subida de La Línea, con un túnel que no es bidireccional, un túnel que debió tal vez se hecho un poco más abajo, en la parte de la raíz de la cordillera…”.

Criticó también al exministro Andrés Uriel Gallego, a quien calificó de un tipo “serio”, “bueno”, “decente”, y a quien le hicieron un busto, pero que, según Gómez, “cometió muchísimos errores en el diseño del túnel y en la Ruta del Sol y en el Plan 2.500”. Hizo una analogía con el fútbol, y aseguró: “Un arquero al que le mandaron los balones, y le terminaron marcando demasiados goles para ese busto que ha sido cuestionado”.

Contó que el contrato inicial del Túnel de La Línea “no incluyó los equipos electrónicos y de ventilación” y que tocó mandarlos a hacer a Europa “a un costo inimaginable que pagamos todos”.

“Acordémonos que después del desastre de Collins, que dejó colgados a todos los contratistas, familias enteras, empresas enteras que el señor Collins hizo quebrar, hubo licitaciones desiertas porque nadie se le quería medir al asunto. Nadie sabía qué había hecho Collins: cómo había dejado los revestimientos, los anclajes, las obras del túnel”, siguió el periodista.

Y al final se preguntó: “¿Estamos viendo la luz al final del túnel? Yo no lo sé. Espero como todos los colombianos saberlo algún día. Entiendo la felicidad del día de hoy. Es mejor terminar que no terminar. Habrá un alivio para la circulación, para los sufridos camioneros. Pero este túnel lo hemos pagado tantas veces y lo hemos inaugurado tantas veces que más que una celebración, es una victoria pírrica”.

En Blu Radio, la economista Paola Ochoa también se preguntó: “¿Será que sí se justificó hacer semejante obra por tanta plata, por tanto tiempo, por tan poca cosa?”.

“Es que estamos hablando que son 50 minutos [en ahorro de tiempo] por un billón de pesos: a 30.000 millones de pesos el minuto”, calculó Ochoa. “Estamos vendiendo un fracaso como un triunfo. Esto es un fracaso en la historia de la ingeniería del país: 100 años para hacer un túnel, lleno de demandas y contrademandas, y el señor Collins”.

Sin embargo, Ochoa fue la única voz discordante en el panel de comentaristas de esa emisora, que coincidieron en que el túnel solo trae cosas buenas.