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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Mar 4, 2026 - 9:01 am

Lo que para un niño de menos de 10 años fue una aventura impulsada por la curiosidad, para las autoridades aeronáuticas de Colombia se convirtió en un dolor de cabeza que dejó al descubierto graves fallas de seguridad. En las últimas horas se conoció el caso de un menor que, burlando todos los controles, logró ingresar a la pista de aterrizaje del Aeropuerto Ernesto Cortissoz, que sirve a Barranquilla, con el único objetivo de “ver los aviones de cerca”.

El incidente, que aunque se conoció este miércoles, puso en alerta máxima a la terminal aérea. Según el relato oficial, el pequeño aprovechó un punto ciego en el sector contiguo a la base aérea para filtrarse en la zona restringida. Durante varios minutos, el niño caminó por el área donde las aeronaves realizan sus maniobras, un hecho que afortunadamente coincidió con un bache en el tráfico de vuelos, evitando lo que pudo ser un accidente fatal.

Fueron los bomberos del aeropuerto quienes divisaron la pequeña silueta en medio de la infraestructura de concreto y activaron los protocolos de emergencia. El menor fue puesto a salvo de inmediato y entregado a la Policía de Infancia y Adolescencia, quienes posteriormente ubicaron a su madre en un barrio aledaño al aeropuerto.

Tras el suceso, la Aeronáutica Civil emitió un comunicado tratando de calmar las aguas, asegurando que “no se registraron afectaciones operacionales ni riesgos para la seguridad aérea”. Sin embargo, las acciones tomadas tras el “paseo” del niño dicen lo contrario: la entidad tuvo que agilizar contratos para instalar luminarias adicionales, reforzar el cerramiento perimetral y aumentar el personal motorizado para vigilar las mallas.

Más allá de los muros y las cámaras, la Aerocivil informó que ha incrementado la presencia de su área social en los barrios vecinos. El objetivo es sensibilizar a los padres y cuidadores sobre los peligros mortales que implica que un niño intente cumplir su sueño de ser piloto ingresando de manera no autorizada a una pista activa.

Aunque el menor regresó a casa sano y salvo con la anécdota de haber visto los aviones a pocos metros, el Ernesto Cortissoz quedó bajo la lupa por la facilidad con la que un pequeño de primaria logró “coronar” una de las zonas supuestamente más vigiladas del país.

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