“Hay un hecho escabroso, y es que la empresa de vigilancia para la que trabajaban [Juan Carlos] Loaiza y Gabriel Alejandro Bejarano [alias ‘el Mono’], que se encuentra prófugo de la justicia, que hoy se llama Control Interno y Transportes S. A., hasta el año pasado se llamaba Búhos Vigilancia”, dijo Montaña en Noticias Caracol.

Loaiza fue detenido en la capital del Valle junto con Yeferson Marcial Angulo Quiñones, casi 20 días después de ocurrida la matanza en la que fueron asesinados Juan Manuel Montaño, Leyder Cárdenas, Jean Paul Perlaza, Jair Andrés Cortés y Álvaro José Caicedo.

Según el abogado, Búhos Vigilancia fue intervenida por la Fiscalía General de la Nación. “El representante de esa empresa fue privado de la libertad porque se estableció que era una empresa fachada que servía para suministrarle armas de fuego a una disidencia de las Farc que opera en el Pacífico colombiano”, sostuvo Montaña.

“De manera que era realmente una empresa criminal. Después de que hay el operativo de la Fiscalía, se capturan varios policías y se encuentran armas de fuego, la empresa tranquilamente cambió de razón social, se llama ahora Control Interno y Transportes S. A. y funciona inclusive en la misma sede en donde funcionaba cuando la Fiscalía intervino”, agregó el abogado en el noticiero.

Esos elementos llevan a pensar a Montaña que esto “puede ser un grupo de personas que constituyeron ahí una especie de escuadrón de la muerte, o que puede haber relación con una estructura criminal y que pudieron haber, incluso, matado a los niños por un tema de reclutamiento forzoso”.

“También nos lleva a pensar qué relación pueda tener esta estructura criminal o este escuadrón de la muerte con otros asesinatos cometidos también en ese sector”, agregó el jurista. “Y si esto tiene relación con la granada que se lanzó al día siguiente de esta masacre en contra de la estación de Llano Grande, y si tiene relación esta masacre con otras masacres que se han venido cometiendo en contra de jóvenes en diferentes partes del país”.

Sin mencionarlo, Montaña alude, entre otras, a la masacre de Samaniego (Nariño), en la que ocho jóvenes universitarios fueron asesinados cuando estaban reunidos en una casa de un sector rural, en un hecho que también estremeció al país.