En una entrevista con Efe en el marco del festival BCNegra, Gamboa se mostró francamente preocupado por “el poder increíble” que han ido ganando en los últimos años estas iglesias, “no sólo en América, sino también en otros continentes, como África”.

Él considera que el poder de las iglesias evangélicas en América “es un problema gravísimo”, que “se está cargando la democracia” y es “ya casi un asunto de seguridad nacional”.

Para hablar de estas organizaciones religiosas, “que funcionan como instrumento de la ultraderecha y de los poderes más reaccionarios”, el escritor ha elegido el género negro porque “es perfecto para tomar una fotografía de una sociedad en un momento específico”.

Por eso la novela empieza con una emboscada, muy cinematográfica, a una caravana de coches blindados, el medio de transporte de un pastor evangelista que, como muchos otros, “mueve tanto dinero que tiene una seguridad privada que es casi un pequeño ejército”.

El encargado de investigar este tiroteo es una periodista de clase media y su ayudante, una mujer más joven que durante el conflicto luchó del lado de la guerrilla.

“Incluir en la novela el personaje de la exguerrillera desmovilizada es mi manera de contribuir a la reconciliación que necesita el proceso de paz”, reveló.

Las dos mujeres protagonistas de la novela, la periodista y su ayudante, “entran en un mundo eminentemente masculino como es el de los pastores evangelistas” y buscan la verdad “desde su perspectiva, que es diferente a la de un hombre“.

Esta es la segunda novela negra de Gamboa; la primera la escribió en 1997 y la tituló ‘Perder es cuestión de método’.

En ambas, el investigador no es un policía ni un detective, sino un periodista, que para Gamboa, “es como un detective sin pistola que se arriesga a que lo maten igual que un policía, como demuestran las cifras de periodistas asesinados en los últimos años”.

 “El periodista es un héroe civil, mucho más creíble para los colombianos que un policía porque en Colombia la gente no confía en el sistema y no espera que se cumpla la ley; sólo confía en que se sepa la verdad, que es lo que puede conseguir un periodista”, concluyó.