Gustavo Petro difundió la renuncia de Maldonado, a la que se sumó Carmelita Serna, que trabajó con la administración de Claudia López en la construcción del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la ciudad.

En su trino, el senador dijo que con la dimisión de Maldonado, parecía que el “único puente” que mantenía con la Alcaldía de Bogotá (relacionado con el tema ambiental), se había levantado.

Y se preguntó: “¿Se viene un POT a lo [Enrique] Peñalosa?”

Inmediatamente Maldonado le respondió que ella no tiene “ninguna comunicación” con él desde que renunció a la Colombia Humana, y agregó: “Sin oportunismos, por favor”. 

El exalcalde de Bogotá señaló que no se refería a que tuviera diálogos con la que fue su secretaria de Hábitat, sino a conversaciones “con un gobierno”, a través del Concejo.

Pero mucha gente no entendió eso, contestó Maldonado, que además reprochó que lo único que ha visto por parte de Petro han sido “bloqueos”.

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“No se escude en el Concejo. Yo me vinculé a la administración de Claudia López con base en un acuerdo programático, pero se sabe que todo lo que pasa fuera de usted es censurado”, añadió Maldonado.

Con ese último mensaje terminó el cruce de trinos.

La renuncia de Maldonado y Serna, argumentaron ellas, tiene que ver con condiciones laborales que no se cumplieron, “falta de claridad en los procesos de toma de decisiones” y, sobre todo, por el despido de una de las personas del equipo.

A continuación algunos de los trinos que ese escribieron Petro y Maldonado: 

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.