“En el país no hay conciencia de que el 21 de noviembre puede constituirse en una fecha trascendental”, sentencia el semanario al referirse al paro que es respaldado por más de 40 sindicatos y más de 100 representantes de movimientos sociales.

La publicación aclara que pese a que las movilizaciones fueron convocadas antes de las manifestaciones y disturbios que se vivieron recientemente en Ecuador y aún continúan en Chile, “no se descarta un efecto contagio en Colombia”.

Efectivamente, el anuncio de paro fue hecho el pasado 5 de octubre por la Central Unitaria de Trabajo (CUT), reportó ese día El Espectador, momento en el cual el ambiente se calentaba en Ecuador por cuenta de los choques entre autoridades y manifestantes, y dos semanas antes de que estallara el polvorín de la protesta en Chile.

El anuncio de la CUT hacía un llamado a protestar contra la reforma pensional y laboral propuesta por el gobierno Duque, informó ese periódico en su momento. Pero, tal como lo hace notar la revista Semana, a esas inconformidades se han ido sumando otras [así como más sectores] y la protesta hoy incluye el desacuerdo frente a otros temas, como una posible reforma tributaria o las fumigaciones aéreas.

A todo esto se le suma que “en el país hace muchos años no ha habido un paro nacional”, añade la publicación, y recuerda, en otro artículo, que dentro del llamado “paquetazo de Duque”, contra quien se protestará, “la medida que más han causado descontento en los gremios es que se dé una posible eliminación de Colpensiones y que se ponga en riesgo los contratos a término indefinido”.

La pregunta sobre el efecto que podrían tener en Colombia las multitudinarias movilizaciones y fuertes disturbios vividos en Ecuador y Chile también fue estudiada el pasado fin de semana por el diario El Tiempo.

El periodista Ricardo Ávila, encargado del análisis para el diario bogotano, se refirió a las “opiniones divididas” al respecto, mencionando primero a “quienes señalan que la protesta social forma parte de la realidad cotidiana nacional, con lo cual se le quita vapor a la olla a presión”.

Esto podría hacerse evidente en el hecho de que, por lo menos durante el mes de octubre, fueron bastantes las marchas y manifestaciones convocadas en todo el país, la mayoría de ellas lideradas por estudiantes.

En la otra orilla de las opiniones en Colombia, resaltó Ávila frente al posible impacto que aquí tendrían los disturbios registrados en la región, “están los que insisten en que los niveles de pesimismo y descrédito de las instituciones son de tal magnitud, que la opinión no toleraría más sacrificios, sea a través de impuestos o de pérdida de algunos beneficios”.

El analista concluyó en su artículo de El Tiempo que “los descalabros de Ecuador y Chile solo dejan en claro que no hay salida clara. Resolver el acertijo de hacer lo correcto sin exponerse a perder el poder [en referencia al Gobierno] es tal vez el problema más complejo de los nuevos tiempos”.