“Gracias a los 17 puntos de bloqueo que encontramos donde la gente fue razonable, ellos mismos se retiraron del lugar después de haber dialogado con nuestros oficiales de la Policía”, dijo el director de la Dijín, general Fernando Murillo.

El alto oficial, citado en un comunicado de la Policía, añadió que “solo en un punto, en el barrio Meléndez, hubo una intervención precisamente porque (los policías) fueron atacados a piedra“.

Sin embargo, en la capital del Valle se sigue viviendo un ambiente de tensión. Los desbloqueos concertados ocurren un día después de que supuestos civiles armados dispararan contra la minga indígena e hirieran a ocho guardias en el sur de la ciudad.

El presidente Duque encabezó anoche en esa ciudad un consejo de seguridad en el que se analizó la situación de orden público. En su visita relámpago, insistió en que los manifestantes levanten los bloqueos para “permitir nuevamente el restablecimiento de la cadena de abastecimiento”.

La corta visita, que enojó a muchos por su brevedad, se produjo tras 12 días de protestas, con graves disturbios, episodios de saqueos y brutales escenas de violencia policial.

Duque también arrancó esta semana una ronda de diálogos con varios sectores para intentar buscar soluciones a la crisis política y social abierta con las protestas, en las que decenas de miles de colombianos pidieron el fin de la ya extinta reforma tributaria, pero que han desembocado en otras peticiones como la retirada de una reforma de la salud y el fin de la brutalidad policial.

Horas después de estar en Cali, Duque se reunió en Bogotá con el Comité Nacional de Paro pero no hubo acuerdo y por tanto los sindicatos y organizaciones convocaron a un paro nacional, el tercero de estas protestas, para el próximo miércoles.