El periodista había señalado al ciudadano Carlos Barros de ser “testaferro del narcotraficante Marquitos Figueroa” y de estar trabajando en la oficina de Envigado, recordó El Espectador; afirmaciones por las que el afectado interpuso una tutela.

Según ese diario, un juzgado falló en segunda instancia a favor del accionante, pero esta semana lo declaró en desacato. El propio Guillén contó en su cuenta de Twitter que ya había hecho la rectificación en dos oportunidades.

Sin embargo, dijo que ahora se ordenaba su detención por supuesto desacato a esa primera condena:

Según él, el juez lo obligaba a rectificar también “publicando una columna de opinión en El Tiempo o El Espectador”, medios que, tal como aclaró el periodista, “no tienen nada que ver” con el tema y con los que no tiene ningún vínculo.

Y es que este tipo de rectificaciones suelen hacerse por el mismo medio y en el mismo espacio que se utilizó para emitir la opinión, por lo que exigir que se hiciera en medios de principal circulación, en los que Guillén tampoco escribe regularmente, resultó extraño incluso para la Flip.

“Esta orden resulta desproporcionada si se tiene en cuenta que las publicaciones hechas por el periodista se hicieron únicamente en Twitter”, comentó esa organización, al tiempo que calificó la orden como “un mensaje adverso sobre el conocimiento y aplicación de los estándares de protección a la libertad de prensa en la administración de justicia”.

Además del arresto, que seriá de 3 días, Guillén dijo que se le ordenó pagar una multa de 10 millones de pesos.