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Corantioquia, la autoridad ambiental del departamento de Antioquia, emitió recientemente una advertencia sobre las condiciones meteorológicas previstas para los municipios bajo su jurisdicción. Esta alerta se extiende particularmente para el periodo de febrero y marzo, meses en los que se espera la influencia del fenómeno de La Niña, conocido por intensificar las lluvias y elevar el riesgo de emergencias naturales.
La entidad ha focalizado su preocupación en regiones como Bajo Cauca y la cuenca del río Nechí, donde se han registrado desbordamientos que han tenido impactos directos en municipios como Zaragoza, El Bagre y Nechí. Estos eventos han puesto en evidencia la vulnerabilidad de dichas zonas ante lluvias intensas, y el riesgo que representan para la población y la infraestructura local, según información suministrada por Corantioquia.
El pronóstico elaborado por la autoridad ambiental indica que, durante febrero, la variabilidad en las precipitaciones aumentará considerablemente. Zonas como el Valle de Aburrá, el Suroeste, el Bajo Cauca y el altiplano del Norte pueden observar un incremento significativo en las lluvias. Dentro de estos territorios, las condiciones actuales favorecen la aparición de diversos fenómenos peligrosos como inundaciones, crecientes súbitas de los ríos, avenidas torrenciales, movimientos en masa y hasta tormentas eléctricas, lo que agrava la exposición al riesgo para localidades ya afectadas.
Según los registros de Corantioquia, en enero el promedio de lluvias en la jurisdicción alcanzó los 285 milímetros. Sin embargo, algunos municipios experimentaron volúmenes muy por encima de este promedio. Es el caso de El Bagre, donde las precipitaciones llegaron a 371,2 milímetros; Caldas con 364,5 milímetros; y Angelópolis con 358 milímetros. Estos elevados niveles de precipitación explican la ya evidente saturación de los suelos y el aumento de caudales en ríos y quebradas, factores que incrementan la probabilidad de emergencias de tipo natural.
Frente a este escenario, la autoridad ambiental recomendó a los alcaldes y a los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo reforzar sus estrategias y actualizar los protocolos de respuesta, así como intensificar todas las acciones preventivas posibles. Para la población general, Corantioquia aconsejó mantener a la mano los números de emergencia y estar atentos a cualquier cambio significativo en el entorno, como variaciones en el nivel o color del agua. Además, enfatizó la importancia de evitar el vertimiento de residuos en cuerpos hídricos, mantener limpios los canales y drenajes, además de tomar precauciones durante los desplazamientos entre municipios y restringir las actividades al aire libre mientras ocurran lluvias intensas o tormentas eléctricas. Estas sugerencias buscan proteger la vida y los bienes de los ciudadanos ante las condiciones meteorológicas adversas que se avecinan para la región.
¿Por qué el fenómeno de La Niña incrementa el riesgo de emergencias naturales en la región?
El fenómeno de La Niña se caracteriza por un descenso en la temperatura superficial del mar en el océano Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones habituales de lluvia en diferentes partes del mundo, incluido el departamento de Antioquia. En este contexto, La Niña tiende a intensificar las precipitaciones en la región, lo que puede sobrecargar ríos, quebradas y saturar suelos ya húmedos, incrementando la probabilidad de inundaciones y deslizamientos.
Esta situación plantea retos significativos a las autoridades locales y a la población. Un aumento sostenido en las lluvias no solo afecta el normal funcionamiento de los municipios, sino que puede provocar daños a infraestructuras, cultivos y viviendas, así como poner en peligro la vida de los habitantes. Por ello, la preparación y la vigilancia constante se vuelven esenciales para minimizar los impactos de los eventos asociados a La Niña.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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