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En el municipio de Peque, ubicado en el occidente del departamento, la comunidad enfrenta una doble tragedia que conmocionó a sus habitantes en los últimos días. Según información proveniente de medios locales y recogida por El Colombiano, la localidad registró el primer homicidio del año con la muerte de Nelly Tuberquia Cano, una reconocida integrante de la vereda El Páramo, quien tenía vínculos familiares con un dignatario de la Junta de Acción Comunal del sector. Este hecho, además del duelo, ha despertado preocupación por la seguridad y el bienestar de la población.
Tras cuatro días de intensa búsqueda, la comunidad halló el cuerpo sin vida de Nelly en las inmediaciones de una quebrada, situada entre las veredas San Pablo y San Pedro. El hallazgo fue particularmente doloroso para los residentes, pues el cadáver de la mujer había sido ocultado bajo piedras en la ribera. Esta circunstancia no solo refleja la gravedad del suceso, sino también el desconcierto y el temor entre quienes participaron en la búsqueda y ahora claman por respuestas de las autoridades locales.
De acuerdo con las primeras investigaciones, el principal sospechoso de este hecho sería la pareja sentimental de la víctima. Llama la atención que este individuo habría abandonado Peque poco después de la desaparición de Nelly, lo que ha levantado dudas sobre su posible implicación. Las autoridades indagan si el sospechoso cuenta con antecedentes judiciales por otros delitos de gravedad, y también se verifica si algún cuerpo hallado recientemente en el municipio podría corresponderle.
Este caso ha destapado, además, la importancia de atender y denunciar cualquier situación de violencia intrafamiliar o de género. En tal sentido, las autoridades recordaron la existencia de canales específicos para la denuncia como la Línea 155 o el 123 Mujer, subrayando la necesidad de la participación ciudadana en la prevención y la búsqueda de justicia.
La comunidad de Peque se encuentra ahora a la espera de los resultados de las investigaciones y la identificación de los responsables, mientras enfrenta la pérdida de una mujer valorada por sus vecinos y familiares. Este hecho no solo refleja una crisis de seguridad puntual, sino que también invita a reflexionar sobre los desafíos que presentan la violencia doméstica y el acompañamiento que requieren las víctimas.
¿Qué medidas pueden tomar las comunidades rurales para enfrentar y prevenir la violencia intrafamiliar?
Las comunidades rurales como Peque afrontan retos particulares frente a la violencia intrafamiliar, debido a su lejanía de los centros urbanos, la limitada presencia institucional y la confianza basada en relaciones cercanas y familiares. En este contexto, resulta fundamental que los habitantes reconozcan los signos de abuso, se apoyen en sus organizaciones comunitarias y promuevan espacios de diálogo y sensibilización sobre el tema.
Asimismo, el acceso a líneas de denuncia como la Línea 155 y el 123 Mujer puede ser el primer paso para romper el silencio y buscar ayuda. Es vital fortalecer la comunicación entre vecinos, educar sobre los derechos de las víctimas y respaldar la labor de las autoridades para que las denuncias sean efectivas y no queden impunes.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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