Una de las hijas de la trabajadora informal apenas tiene un mes de nacida, mientras que la otra tiene 7 años. Ahora, en épocas de pandemia, no solo deben hacerle frente al inclemente clima y a los zancudos, sino que tienen que mirar cómo huyen del coronavirus, destacó Noticias Caracol. 

El caso tuvo lugar en el municipio de Mosquera (Cundinamarca), agregó el informativo. La vendedora (identificada por el medio como Yury Andrea) compartía el pago del arriendo con otra persona con la que dividía el pago por mitades.

El inquilino, debido a la pandemia, se fue del lugar y la mujer quedó con la responsabilidad de asumir el pago total del alquiler. Sin embargo, solo alcanzó a cubrir la mitad del monto, situación que no le gustó a la dueña del lugar. 

Ante la crisis económica de la vendedora, a la dueña no se le ocurrió una mejor idea que llegar y quitarle las tejas de la casa para obligarla a irse. 

La madre cabeza de familia, que ha tenido que vender en las calles por la difícil situación económica propia de la pandemia, le contó al informativo que la dueña llegó con 2 hombres y les dio la orden de levantar el techo sin importar que sus hijas estuvieran allí.

“Yo me levanté, acomodé a las niñas y me retiré […]”, narró la afectada.

Llamó a la Policía, pero, según cuenta, desde la institución le dijeron que tenía una semana para irse de allí. Por ahora, cubrió el hueco del techo con bolsas plásticas y distrae a sus hijas poniéndolas a ver televisión.

Yury le dijo al noticiero que está buscando a dónde irse, pero por ser vendedora ambulante nadie le arrienda.

 

Acá, las imágenes de la vivienda sin techo: