Ahora que Diana Paola Angola, de 35 años, pudo abrazar por fin a su bebé, los médicos celebran este caso en medio de la pandemia como “un milagro”, y CM& Noticias dice que la razón es que el pequeño nació con apenas 27,6 semanas de gestación, cuando lo normal de un embarazo es que se dé entre la semana 38 y la 42.

La mujer había ingresado a la clínica con 24.7 semanas de embarazo y fue internada casi que de inmediato debido a que tenía problemas respiratorios. Como su condición de salud era compleja, los médicos optaron por el estado de coma inducido para tenerla a salvo y así mismo conservar la esperanza de que el bebé pudiera nacer sin problemas pese a que no tenía el peso adecuado para hacerlo.

Eso sorprendió a los médicos en la carrera contra el reloj”, aseguró un reportero del noticiero, y dijo que el motivo es que el bebé tenía un peso de apenas 900 gramos, cuando lo estimado para ese tiempo está entre 1.200 y 1.300 gramos.

En esta historia de vida también se destaca la labor del cuerpo médico de la clínica Versalles, que en voz de la ginecóloga intensivista Paula Velásquez explicó que el de Diana Angola y su bebé es un caso excepcional, debido a la complejidad de salud que presentaba la madre por culpa del coronavirus.

“El virus deterioró sus índices de oxigenación pulmonar, por lo que necesitó traslado a la UCI donde se realizó intubación y se dio soporte ventilatorio. En este proceso, tuvimos que cuidar a la mamá y al bebé”, comentó la especialista, en Noticias Caracol.

La madre, por su parte, solo tuvo palabras de agradecimiento y muestras de emoción por haber superado la enfermedad y poder abrazar a su bebé, y la esperanza es que en las próximas horas le den salida para reunirse con su esposo y su hija, de 8 años.

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“Sentí una emoción muy grande, pues no lo conocía. En las condiciones que llegué, no supe cuánto tiempo pasó, pero así fue”, dijo la madre en el informativo.

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