Este sábado fue sepultada en el cementerio El Paraíso, vía Bogotá-Siberia, la pequeña de 15 años de edad sobre cuya muerte rondan muchas dudas.

“De esto no se va a descansar nunca, de pronto ella tendrá la paz de que ya sabemos qué pasó”, le dijo Nathalie Amaya, mamá de la adolescente, a Noticias Uno, en medio del último adiós a su hija y con la esperanza de que se esclarezca quién acabó con la vida de la niña y por qué.

La Fiscalía ya tiene indicios del responsable, sostuvo el noticiero, y añadió que “el número de puñaladas y el golpe contundente que recibió en la cabeza dan cuenta de la sevicia con la que asesinaron a Lynda Michelle”.

“Lo de mi niña fue un asesinato de manera violenta, entonces queremos esclarecer los hechos y que los culpables paguen”, expresó la mamá de la menor en Noticias Caracol.

Nathalie Amaya insistió en ese medio de comunicación en la negligencia que, dice, tuvo Medicina Legal en el caso de su hija, cuyo cadáver estuvo un mes en las instalaciones de la institución, mientras su madre la buscaba llegando incluso a hacerse pasar por habitante de calle en el sector de San Bernardo, conocido como ‘El nuevo Bronx‘, donde la menor fue hallada sin vida el pasado primero de diciembre.

“Me hicieron una promesa y tengo toda la fe de mi corazón puesta en que esto va a pasar, en que vamos a encontrar a los culpables del asesinato”, expresó Nathalie en Noticias Uno, tal como se evidencia en el siguiente video:

Desaparición y muerte de Michelle Amaya en Bogotá

Lynda Michelle Amaya Buelvas había desaparecido el pasado 30 de noviembre sobre las 11:30 de la mañana cuando, según le había dicho su madre a Pulzo, salió a montar en bicicleta por el sector de Prado Veraniego (localidad de Suba), en el norte de Bogotá.

Desde ese día, Nathalie Amaya emprendió una búsqueda incansable para dar con el paradero de la menor, que padecía un leve trastorno cognitivo.

En medio del desespero por encontrar a su hija, Nathalie le contó a Pulzo (el 10 de diciembre) que recibió “más de 167 llamadas que se hicieron desde centros penitenciarios con el ánimo de extorsionar”, y que su angustia la llevó a confiar en alguien que le dijo que si consignaba un dinero le daría información.

La razón por la que la joven decidió ir hasta el centro de Bogotá fue porque, según la madre, le “robaron el celular en la estación de la avenida Jiménez”, y ella estaba buscando a los ladrones.