Hernández, también consultor de la Secretaría de Salud de Bogotá y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), explicó inicialmente que estamos en la segunda oleada o pico pandémico, similar a la situación que se presentó en julio y agosto del año pasado con un crecimiento muy rápido.

“La positividad pasó del 24 al 30 % en las pruebas de laboratorio; la ocupación de las UCI y el número de casos también a más de 4.000 casos diarios”, advirtió este especialista en Caracol Radio, pocos minutos después de que la alcaldesa Claudia López decretó la alerta roja hospitalaria y el toque de queda en la capital.

Al referirse al comentario de la alcaldesa según el cual la disparada de los contagios en Bogotá se podría deber a que en la ciudad ya estaría circulando la nueva cepa del coronavirus que se detectó en el Reino Unido, Hernández dijo: “Puede que la nueva cepa esté circulando. Eso siempre ocurre, las cepas siempre hacen cambios de linaje. Parece que esta nueva cepa aumenta la velocidad de transmisión, pero no implica mayor gravedad. Puede que sí esté circulando, pero la velocidad de transmisión sí se creció, y de ahí la necesidad de reforzar algunas medidas de prevención y contención”.

En todo caso, el presidente Iván Duque y el Ministerio de Salud aseguraron a ese respecto que no hay evidencia científica de que esa cepa haya llegado a Colombia.

“La cuarentena es una medida extrema, muy extrema”, subrayó el especialista en la emisora. “Las cuarentenas nos son inocuas: también producen daño a la ciudadanía, en salud mental. Las cuarentenas no sirven para parar la pandemia; sirven para disminuir un poco la velocidad de transmisión. Se está trasmitiendo muy rápido, y lo que hace la cuarentena es restringir la movilidad de las personas para que los contagios disminuyan, no para que se eliminen. El virus se va a seguir extendiendo inexorablemente”.

Pero Hernández se detuvo en este punto para hacer una curiosa comparación. “Aquí no se pueden hacer cuarentenas policivas estrictas estilo Wuhan [ciudad de China donde se originó la pandemia], porque la informalidad en Colombia es de casi el 80 %; y en el caso de Bogotá, 70 % es informal, que vive del día a día. En China lo pueden hacer porque el Estrado lleva el mercado, el Estado garantiza todo. Acá no”.

“Cuando hacemos toques de queda y cuarentenas, realmente estamos reconociendo un fracaso en lo que hemos hecho”, dijo tajante Hernández. “No ha funcionado por muchas razones. Es el reconocimiento de que lo que hemos hecho no ha servido”.

“¿Qué debería estar pasando en Colombia en este momento?”, se preguntó, y respondió: “Ya deberíamos estar vacunando; deberíamos tener más UCI. ¿Cuánto hace que Bogotá tenga 2.200 UCI? Deberíamos tener 3.000 o 4.000 UCI en este momento”.

“Claro que sí [nos hemos demorado en implementar la vacunación]. Chile, México y Brasil ya están vacunando. Estamos demorados. Mientras más nos demoramos, la naturaleza o la pandemia nos hace una vacunación con el virus salvaje a la brava”, dijo Hernández de manera ilustrativa. “Ya deberíamos estar vacunando. Cualquier demora, cualquier tiempo adicional, es grave porque el virus se sigue transmitiendo”.

Aseguró que desde la academia le han pedido a la administración “que sea muy precisa en las mediciones, que estas localidades que vienen en cierre, como Kennedy, Teusaquillo y Fontibón, y las que ya están cerradas (Engativá, Suba y Usaquén), tengan indicadores precisos, tasas de casos activos, velocidad de transmisión, cómo está funcionando el PRASS (pruebas, rastreo, aislamiento selectivo sostenible)”.

“O sea: todo sería con indicadores de aglomeración, densidad poblacional; que las decisiones se tomen y que eso esté con acceso al público en Saludata”, lamento el especialista. “Sin usted entra en Saludata en este momento no está esa información. Seguimiento a las localidades de encierro; una gobernanza en la información. Eso nos ha faltado”.