Asprilla, congresista del partido Alianza Verde, difundió las imágenes en las que el puesto del trabajador informal estaba tirado en una calle del centro de Bogotá.

El hombre, bastante alterado, les dice a los uniformados que no se va a dejar quitar sus cosas, mientras se aferra a su puesto de comidas rápidas.

En su cuenta de Twitter, Asprilla asegura que el joven —a quien identificó como Alexánder— sufrió el atropello por parte de las autoridades. Además, dice que en la escena hubo “hostigamiento y abuso policial“.

Sin embargo, aunque en el video publicado por el representante el joven se ve rodeado de varios uniformados, no se aprecia que lo estén sometiendo o asediando. De hecho, al final del material audiovisual se ve que el joven grita a uno de los funcionarios del Distrito.

Otro video del hecho, publicado por la concejala Heidy Sánchez, de la UP, deja ver el momento en que el puesto de comidas cayó al suelo. Se puede apreciar el impacto y la reacción inmediata del vendedor que no iba a dejarse quitar su medio de sustento.

La concejala, al igual que Asprilla, mencionó un posible abuso por parte de la Policía y agregó que la Alcaldía no les ha dado garantías a los vendedores informales en tiempos de cuarentena.

Videos de presunto caso de abuso policial

Respuesta de la Alcaldía ante el supuesto caso de abuso policial en Bogotá

Las imágenes se difundieron rápidamente en las redes sociales y llegaron a los funcionarios de la Alcaldía de Bogotá. El secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez le respondió a Inti Asprilla y desmintió el señalamiento de abuso de autoridad.

Gómez le explicó a Asprilla que Claudia López le había pedido “amablemente a Alexánder ubicar su puesto donde no bloqueara la cicloruta”.

No obstante, después de 2 horas, el vendedor no había atendido la solicitud de la alcaldesa y por ese motivo le fue impuesto un comparendo.

Gómez también publicó un video en su Twitter y expuso que ahí se demostraba que el mismo vendedor tumbó su carro ante una Policía que “fue respetuosa”.

En el material audiovisual se ve al joven bastante alterado, casi llorando de rabia e impotencia, mientras un uniformado le explica por qué estaba siendo sancionado. Después de la charla, el vendedor reacciona airadamente y él mismo derriba su puesto de comidas.