Velázquez Gómez desempolva con sarcasmo en su columna del diario antioqueño un trino de Duque del 24 marzo de 2017 (“En la marcha del 1 de abril debemos participar quienes creemos que el gobierno está conduciendo mal a Colombia”), uno de la hoy vicepresidenta de seis días después (“Voy a marchar para expresar que nuestro país no le pertenece al gobierno ni a unos congresistas”) y un video de Uribe llamando a marchar contra el gobierno de Santos.

“Hoy, los tres, más los senadores y seguidores de ese grupo político, llaman a que no se marche este 21 de noviembre en una movilización convocada para protestar por el desgobierno actual”, contrasta Velázquez Gómez. “Cuando ellos convocaban, no había problemas. Hoy sugieren que la marcha está infiltrada por terroristas y que es promovida por el Foro de Sao Paulo. Sindicaciones como las que se hacían antes de la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría, pasadas de moda”.

Así, el columnista plantea un doble rasero con que el uribismo trata el tema de las marchas. “En 2017 el gobierno era malo y había que protestar, hoy los convocantes de entonces consideran que las protestas no tienen razón de ser y son una manifestación violenta, cuando los que ahora marcharán nunca han hablado de violencia”.

Pero ese es apenas un punto de vista sobre la jornada que tendrá lugar el próximo jueves en Colombia. La otra perspectiva la encarna Diego Martínez Lloreda, en El País, de Cali, donde critica que haber programado el paro “en momentos en que el vecindario está incendiado es jugar con candela”.

“No lo duden, los terroristas que recorren el continente buscando pescar en río revuelto, tratarán de aprovechar ese paro para repetir la baraúnda que armaron en Chile y Ecuador”, asegura Martínez Lloreda. “Maduro y Cabello deben estar frotándose las manos ante la perspectiva de armar un buen kilombo en Colombia el jueves. Y sin duda, sectores afectos a ellos intentarán infiltrar la protesta. Los organizadores del paro tienen que tener claro ese riesgo inminente”.

Y advierte: “Si el partido Farc, el petrismo, las organizaciones estudiantiles, los sindicatos y demás promotores del paro logran blindarlo de la injerencia de los terroristas, sin duda se habrán anotado un hit. Pero si este degenera en un caos como el de Chile, será su responsabilidad y deberán asumirla”.

Ese tipo de miradas como la de Martínez Lloreda sobre el paro le resultan paranoicas a otros. Ese es el caso de Humberto Mendieta, que escribe en El Heraldo que los acontecimientos en otros países vecinos “no da lugar a la provocación y agresión y mucho menos a la paranoia por lo que no ha sucedido aquí”.

“Por temor, y por mensajes de redes, hay alerta que se mide por el número de inesperados consejos de seguridad en diferentes entes territoriales y el anuncio de capturas de extranjeros vinculados a posibles infiltraciones”, sigue Mendieta en su columna. “Aunque se trata de casos hipotéticos la percepción está regada en medios de comunicación, entre funcionarios públicos y vecinos comunes y corrientes. Como una querida y dulce señora de mi edificio asustada porque ‘el comunismo ya llegó’”.

Otro columnista que dedica su espacio al paro del próximo jueves es Enrique Santos Molano que, en El Tiempo, dice que se ha insistido en que el paro sea pacífico y ordenado debido a “rumores malintencionados (o bienintencionados, según se mire) […] de que las protestas serán violentas ‘como en Ecuador y Chile’ y que los manifestantes se proponen destruir las ciudades con la colaboración de encapuchados que harán el trabajo de tirar bombas, bloquear el transporte y cometer desmanes por donde quiera”.

“Con esas predicciones venenosas, que no tienen fundamento en las intenciones reales de los organizadores del paro, pacifistas ciento por ciento, sino en las de los terroristas contratados para camuflarse de encapuchados en las marchas y provocar la tragedia, es lógico que muchos ciudadanos desprevenidos estén atortolados”, dice Santos Molano.

Para Santos Molano, los verdaderos terroristas son los encapuchados. “Los vándalos no son los estudiantes ni los que expresan de manera pacífica su descontento con la situación actual”.