La capacidad de producir cocaína el año pasado fue de 1.120 toneladas frente a las 1.058 toneladas de 2017, aunque el ritmo de crecimiento fue menor al de años anteriores, según el informe anual de monitoreo de cultivos ilícitos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

El aumento se debe a que la mayoría de plantas de hoja de coca, materia prima de la cocaína, están en edades de mayor productividad, hay mejores técnicas de manejo agrícola y hubo renovación de arbustos existentes por cultivariedades, que producen más hojas, entre otros.

El aumento de la productividad contrasta con la leve baja de 1,2% de los narcocultivos en 2018, anunciada la semana pasada por ONUDD y celebrada por el presidente Iván Duque.

El área sembrada con plantíos ilícitos fue de 169.000 hectáreas respecto a 171.000 en 2017, la primera reducción desde 2012 pese a que la nación se mantiene en niveles históricos y como el principal cultivador mundial de la hoja.

“La situación de tener tanto territorio sin intervención está incidiendo en que la productividad de los lotes siga creciendo, estamos encontrando que una hectárea puede producir 5,7 toneladas de coca” al año, explicó Leonardo Correa, coordinador del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivo Ilícitos (SIMCI) de ONUDD.

La mayor producción de la materia prima de la cocaína se encuentra en zonas fronterizas, en los departamentos de Nariño, Putumayo y Norte de Santander.

El precio de la cocaína también aumentó. Mientras que en 2017 un kilo de cocaína costaba en promedio 4,4 millones de pesos colombianos (unos 1.300 dólares al cambio actual), el año pasado subió a 4,9 millones (unos 1.400 dólares).

Sin embargo, el encarecimiento del producto no repercutió en una ganancia equivalente para todos los actores involucrados. “Los ingresos para el cultivador (…) siguen siendo bajos”, mientras que el volumen de dinero en circulación concentra “el poder económico en los traficantes”, precisa el informe.