Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por Fabian Ramirez   Ene 23, 2026 - 12:44 pm
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El atentado con granada ocurrido la noche del jueves 22 de enero en el barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, dejó una persona muerta y 13 más heridas, y volvió a poner en evidencia la compleja red de violencias que persiste en esta zona de alto impacto. Aunque las autoridades aún no han confirmado una hipótesis concluyente, una línea de investigación relacionada con cobros extorsivos ha empezado a tomar fuerza.

La explosión se registró en la carrera 16 con calle 23, cuando dos hombres que se movilizaban en motocicleta lanzaron un artefacto explosivo contra un establecimiento nocturno de la zona de tolerancia de la capital. De acuerdo con testimonios recogidos en el lugar, el artefacto correspondería a una granada que detonó en plena hora pico, cuando uno de los clubes tenía gran parte de su aforo completo.

Según informó la Policía Metropolitana de Bogotá, 13 personas resultaron lesionadas, dos de ellas de gravedad, y fueron trasladadas a la clínica Mederi, sobre la avenida NQS. Horas después, se confirmó la muerte de un adulto mayor de 75 años como consecuencia de las heridas provocadas por la explosión. El Espectador pudo establecer que entre los heridos había personal de seguridad privada, el administrador de uno de los bares y varias trabajadoras sexuales que se encontraban en el sector.

Tras el ataque, el alcalde Carlos Fernando Galán anunció la apertura de una investigación para esclarecer lo ocurrido y confirmó que se coordinará una toma integral del barrio Santa Fe con distintas autoridades, con el objetivo de recuperar el control del sector y dar con los responsables.

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El antecedente que marca la investigación

Aunque por ahora no se ha establecido de manera oficial el móvil del atentado, el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Giovanni Cristancho, reveló un antecedente clave que podría orientar la investigación. Según explicó, la propietaria del establecimiento afectado había sido víctima de llamadas y amenazas extorsivas, al menos, ocho meses atrás.

“En su momento se le asesoró y se le acompañó, pero no había vuelto a recibir llamadas de ese tipo, al menos en los últimos meses”, señaló el oficial desde el lugar de los hechos. Con base en esa información, una de las hipótesis que se evalúan es que el ataque haya sido una retaliación por no acceder a las exigencias económicas de los extorsionistas.

Barrio Santa Fe, un viejo foco de extorsión

La hipótesis de la extorsión se fortalece al revisar el contexto del barrio Santa Fe, una zona donde comerciantes, propietarios de establecimientos y trabajadoras sexuales han denunciado durante años presiones económicas ilegales. Llamadas intimidantes, panfletos amenazantes y mensajes enviados por redes sociales o aplicaciones de mensajería hacen parte de las modalidades más frecuentes.

En muchos casos, los responsables se identifican como integrantes de estructuras criminales como Los Satanás, el Tren de Aragua o Los Camilos, y advierten que, de no pagar, las víctimas enfrentarán represalias. En ese contexto, las autoridades han documentado ataques con explosivos contra locales que se niegan a “colaborar”. Sin embargo, no se descarta que también sea por disputas entre estas bandas por el territorio y microtráfico.

Según el comandante a cargo del caso, las investigaciones apuntan a Aderbis Segundo Pirela Pirela, alias “Maracucho”, como el presunto cerebro detrás del atentado. Este individuo, quien ya había sido capturado en marzo de 2024 tras intentar cruzar la frontera en Texas, es señalado de liderar el tráfico de estupefacientes en la zona y de tener vínculos directos con la estructura criminal “Tren de Aragua”.

Las autoridades sostienen que el ataque responde a una “purga” interna por el control del microtráfico. “Los elementos probatorios indican que alias ‘Maracucho’ está detrás de este tipo de acciones violentas, que incluyen sicariatos y lanzamientos de granadas. Contamos con un proceso investigativo sólido que lo vincula con estos hechos criminales”, explicó el oficial, subrayando que esta es, hasta el momento, la hipótesis más fuerte del caso.

En 2024, la Policía capturó a seis presuntos integrantes de la banda Los Satanás, señalados de extorsionar comerciantes de localidades como Ciudad Bolívar, Kennedy, Los Mártires y Santa Fe mediante amenazas con panfletos, fotografías de armas de fuego y llamadas reiteradas. Según las investigaciones, estas personas también estarían vinculadas a ataques con explosivos contra establecimientos comerciales.

Un año después, en septiembre de 2025, fueron capturadas tres personas que extorsionaban comerciantes del centro de Bogotá haciéndose pasar por miembros de las disidencias de las Farc. La investigación permitió interceptar dos líneas telefónicas con múltiples denuncias y recolectar más de 30 horas de grabaciones de cámaras de seguridad que evidenciaban sus actividades criminales.

De acuerdo con la Policía, los sospechosos enviaban mensajes por WhatsApp que incluían videos de supuestos integrantes de la Segunda Marquetalia armados con fusiles, exigiendo el pago de un “impuesto de guerra” cercano a los $600.000, a cambio de no atentar contra los locales, sus propietarios, sus familias y los trabajadores.

Disputa criminal y cifras en contraste

Vecinos del sector señalaron que, además de la extorsión, en el barrio Santa Fe se estaría librando una confrontación entre actores criminales por el control del microtráfico, lo que habría derivado en homicidios y hechos violentos en las últimas semanas. Sin embargo, las autoridades aún no confirman si el atentado con granada está directamente relacionado con esa disputa.

Las cifras oficiales muestran un panorama contradictorio. Según la Secretaría de Seguridad, en 2025 se denunciaron 2.106 casos de extorsión en Bogotá, frente a 2.641 en 2024, lo que representa una reducción del 20 %. En la localidad de Los Mártires, donde se ubica el barrio Santa Fe, los casos cayeron un 75 %, pasando de 353 a 87.

No obstante, en la localidad de Santa Fe los reportes aumentaron un 34 %, al pasar de 235 casos en 2025 a 316 en 2026. En esta zona también se han registrado atentados con explosivos, como los ocurridos en el sector de San Bernardo, lo que refuerza la hipótesis de una violencia focalizada.

Entre tanto, mientras avanzan las investigaciones, la posibilidad de que el ataque haya sido una retaliación asociada a cobros extorsivos sigue abierta. El uso de una granada, el antecedente de amenazas previas y el contexto delictivo del sector convierten esta línea en una de las más sólidas para explicar el atentado que sacudió al barrio Santa Fe.

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