Por: Portal Bogotá

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Este artículo fue curado por pulzo   Ago 29, 2025 - 12:01 pm
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El próximo sábado 30 de agosto de 2025, la ciudad de Bogotá dará inicio a una nueva etapa de cierres viales en una de sus intersecciones más transitadas: el cruce entre la Calle 13, la Avenida Sexta, la Carrera 50 y la Avenida Las Américas. Estos cierres forman parte de las obras del Tramo 1 del megaproyecto vial conocido como "La Nueva 13", una ambiciosa intervención destinada a transformar la infraestructura de la capital colombiana. Según información del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), este tramo se extenderá a lo largo de 11,62 kilómetros, desde el sector de Puente Aranda hasta el río Bogotá, e incluye la construcción de un intercambiador de tres niveles con el objetivo de optimizar la movilidad tanto para vehículos particulares como para el sistema de transporte masivo, TransMilenio.

El diseño del intercambiador contempla una solución integrada para mejorar la circulación en una zona crítica para la movilidad urbana. Tal como lo detalló el director del IDU, Orlando Molano, el primer nivel estará compuesto por una glorieta de tres carriles destinada al tráfico mixto; el segundo nivel será una glorieta elevada de dos carriles exclusivos para buses de TransMilenio, mientras que el tercer nivel incluirá dos puentes elevados con tres carriles en cada sentido para conectar eficazmente el oriente y occidente de la Avenida Las Américas. Esta configuración, de acuerdo con estudios previos de la Universidad Nacional de Colombia, promete una reducción significativa de los tiempos de desplazamiento y de los accidentes de tránsito en puntos tradicionalmente conflictivos de la ciudad.

Para minimizar los efectos adversos durante la ejecución de la obra, la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) implementará desde el 1 de septiembre un Plan de Manejo de Tránsito (PMT) considerado de alto impacto. Este plan implicará ajustes en los sentidos viales, la designación de rutas alternas y señalización temporal adicional, así como la presencia de personal logístico para orientar a conductores y peatones. Claudia Díaz, secretaria de Movilidad, enfatizó a la prensa que la coordinación entre entidades y la ciudadanía será crucial para que la ciudad logre una transformación vial sostenible, minimizando al máximo las molestias asociadas a las restricciones temporales.

Detrás de este proyecto se encuentra la respuesta a una necesidad histórica: mejorar y expandir la red vial de Bogotá. Según datos recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la ciudad enfrenta uno de los mayores índices de congestión vehicular de América Latina, con más de 3,7 millones de vehículos en circulación registrados en 2024. Las inversiones en infraestructura crítica se han vuelto imperativas para garantizar la competitividad de Bogotá, su desarrollo económico y la calidad de vida de sus habitantes.

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La Nueva 13 también representa una apuesta por fortalecer el sistema de transporte público. María Fernanda Ortiz, gerente de TransMilenio, aclaró que la operación del sistema masivo se mantendrá de manera ininterrumpida gracias a la priorización de carriles exclusivos, la adaptación de paraderos y la habilitación de corredores peatonales y ciclorrutas provisionales. Esta estrategia, alineada con prácticas recomendadas por la Unión Internacional del Transporte Público (UITP), busca generar alternativas eficientes al uso del automóvil y fomentar una movilidad más sostenible e incluyente en la ciudad.

Sin embargo, no están ausentes los desafíos. Expertos urbanistas del Observatorio de Movilidad Sostenible de Bogotá advirtieron que el éxito de proyectos como estos no depende solo de la infraestructura, sino de la integración de políticas que incentiven el transporte público, ciclovías y rutas peatonales, y un monitoreo constante de los ajustes implementados. Así mismo, la reciente experiencia internacional, reflejada en reportajes de The New York Times y El Espectador, sugiere que la comunicación clara y oportuna con la ciudadanía es clave para reducir contratiempos y fomentar la cooperación en tiempos de transición urbana.

Finalmente, "La Nueva 13" se proyecta como un símbolo de la modernización urbana de Bogotá, evidenciando tanto el potencial de la inversión pública estratégica como la complejidad de ejecutar obras de gran escala en una urbe dinámica y densamente habitada. El compromiso de las autoridades será determinante para que los costos sociales y logísticos derivados de los cierres y desvíos sean compensados por los beneficios de una movilidad más eficiente, segura y sostenible a mediano y largo plazo.

Preguntas frecuentes relacionadas

¿Cuáles serán las rutas alternas recomendadas durante los cierres viales de "La Nueva 13"?

Llegado el momento de los cierres, una pregunta inmediata para muchos habitantes de Bogotá será por dónde circular para evitar el área intervenida. Esta inquietud es fundamental, pues el impacto diario en el desplazamiento de miles de personas requiere información precisa y actualizada sobre las rutas alternativas disponibles. La Secretaría Distrital de Movilidad ha anunciado la pronta publicación de mapas y señalización especial para orientar a la ciudadanía y reducir las congestiones secundarias en avenidas aledañas. Desde experiencias previas en otros proyectos, la recomendación suele incluir el uso de corredores viales paralelos, así como la optimización de los trayectos en horarios de menor tráfico para mitigar el efecto de los desvíos.

El monitoreo en tiempo real durante las primeras semanas será esencial para ajustar las rutas alternas y garantizar la adaptabilidad del Plan de Manejo de Tránsito. La colaboración ciudadana, así como el uso de plataformas digitales y aplicaciones de movilidad, jugarán un rol clave para que los usuarios conozcan, en todo momento, el estado del tráfico y las mejores opciones de viaje, contribuyendo así a minimizar la afectación sobre la movilidad general de la ciudad.

¿Qué es un intercambiador vial y cuál es su función en la movilidad urbana?

El término "intercambiador vial" genera con frecuencia dudas, especialmente para quienes no están familiarizados con la jerga de la ingeniería civil. Se trata de una infraestructura que permite la intersección de diferentes vías a distintos niveles, minimizando cruces directos y mejorando la fluidez del tráfico. En la práctica, los intercambiadores viales contribuyen a reducir la congestión y los accidentes, ya que eliminan semáforos y permiten conexiones directas entre avenidas principales, como se busca en el proyecto "La Nueva 13".

Incorporar intercambiadores de varios niveles, con carriles exclusivos para buses, bicicletas y peatones, responde a la necesidad de equilibrar el alto flujo vehicular con un transporte público eficiente y seguro. Criterios como la seguridad vial, la facilidad de acceso y la inclusión de diferentes modos de transporte son esenciales en la concepción moderna de estos complejos, y una adecuada pedagogía ciudadana puede potenciar su apropiación y correcto uso.

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