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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Abr 5, 2026 - 10:18 am

La inseguridad en Bogotá no parece tener límites, y el reciente atraco a una familia frente a un McDonald’s en la calle 127 ha revelado una cadena criminal sistemática. Tras la viralización de los videos donde se ve a una familia sometida en el piso por hombres armados con tapabocas y guantes, la Policía Metropolitana logró un avance crucial: la ubicación del vehículo rojo en el que huyeron los delincuentes. Sin embargo, el hallazgo trajo consigo una revelación sorprendente: el carro era, en sí mismo, el botín de otro violento asalto ocurrido días atrás.

El dueño original del vehículo rojo, cuya identidad se protege por seguridad, relató a Noticias Caracol el momento de pánico que vivió cuatro días antes del robo en el norte. Según su testimonio, el modus operandi fue idéntico al reportado por otras víctimas de la zona. Mientras transitaba por la calle 80, en el occidente de Bogotá, una camioneta gris comenzó a seguirlo de cerca durante varias cuadras hasta que, en un semáforo, le cerró el paso de forma abrupta.

“Se bajan tipos armados con capuchas. Me bajan del carro, me bajan a mi hija. Solo les decía que bajaran a mi hija porque no la veía”, narró el hombre, describiendo la angustia de ver a su pequeña en medio de un asalto a mano armada. Mientras los delincuentes lo esculcaban buscando las llaves, también le arrebataron su billetera y documentos, dejándolo a la deriva en plena vía pública.

Días después, al ver las noticias sobre el asalto en el McDonald’s de la 127, el hombre reconoció su vehículo en las pantallas. “Yo dije: es mi carro”, recordó. La sospecha fue confirmada por un investigador de la Sijín, quien tras cotejar el número de chasis, verificó que se trataba del mismo automotor, aunque los delincuentes ya le habían instalado placas falsas para despistar a las autoridades en sus recorridos por el norte de la ciudad.

Gracias al seguimiento de las cámaras de seguridad y labores de inteligencia, la Policía ubicó el vehículo en la localidad de Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. En el operativo fueron capturados dos hombres que tenían el carro en su poder y quienes, según el reporte oficial, cuentan con un amplio prontuario delictivo. Los sujetos fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación para responder por los delitos de hurto calificado y receptación. 

Este caso deja al descubierto una modalidad que preocupa a las autoridades: el “reciclaje” de vehículos para cometer delitos de alto impacto. Las bandas dedicadas al hurto de automotores no siempre buscan vender las partes en el mercado negro; en muchos casos, los carros son integrados a una logística criminal para realizar fleteos o atracos masivos, garantizando que el vehículo utilizado no pueda ser rastreado directamente hasta ellos.

Para la familia atacada en el norte y para el dueño del carro robado en el occidente, la captura de estos dos individuos es un alivio parcial, pero evidencia la vulnerabilidad de los ciudadanos en puntos estratégicos de la capital. Mientras la investigación avanza para dar con el resto de la banda —que se movilizaba en la camioneta gris que sirve de “escolta” en los robos—, el testimonio de las víctimas sirve como una alerta sobre la peligrosidad y la organización de estos grupos que no dudan en intimidar incluso a menores de edad para lograr sus objetivos.

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