Bogotá se alista para un revolcón en su movilidad con varias obras clave al mismo tiempo, entre ellas, la ampliación de la Autopista Norte, cuyo inicio formal quedará sellado el próximo 6 de abril. Ese día se firmará el acta que destraba el proyecto Accesos Norte II, con el que arrancaría una de las intervenciones más grandes en la capital.
Este proyecto busca mejorar uno de los corredores más críticos de la ciudad, por donde se mueve gran parte del tráfico hacia el norte del país. La obra contempla cerca de 17,9 kilómetros de intervención y promete aliviar los eternos trancones en esta entrada clave a Bogotá .
Sin embargo, el panorama no pinta fácil. Aunque el proyecto ya tenía luz verde técnica, financiera y ambiental, venía acumulando retrasos que tenían en vilo su arranque. La firma del acta aparece ahora como el paso definitivo para que las máquinas entren en acción.
Pero mientras la Autopista Norte se prepara para obras, otro frente también empieza a moverse y mete más presión: la carrera Séptima. Este corredor, uno de los más importantes de la ciudad, también tendrá cambios en su movilidad, lo que ha encendido las alarmas entre ciudadanos.
Tal como se ha advertido, la Séptima es una de las arterias más clave de Bogotá, conectando el norte con el centro y soportando buena parte del tráfico diario . Cualquier intervención allí impacta directamente a miles de usuarios que dependen de esta vía.
En ese contexto, empiezan a surgir preocupaciones porque no será solo un frente de obra, sino varios al mismo tiempo, teniendo en cuenta la suma de los proyectos vigentes. La coincidencia de trabajos en la Autopista Norte y los cambios en la Séptima hacen que muchos adviertan que la ciudad podría quedar prácticamente en obra en sus principales corredores.
Obras en Autopista Norte y Séptima ponen en alerta la movilidad en Bogotá
De hecho, ya se escuchan quejas por lo que podría venir en materia de movilidad. Usuarios temen que los trancones empeoren y que desplazarse entre el norte y el centro se convierta en un dolor de cabeza aún mayor, especialmente en horas pico.
A pesar de las preocupaciones, desde las autoridades insisten en que estas obras son necesarias para mejorar la movilidad a largo plazo. En cuanto a la ampliación de la autonorte, el proyecto beneficiará a millones de personas que se mueven diariamente entre Bogotá y municipios cercanos.
Por ahora, la ciudad entra en una fase clave: mientras unos celebran que por fin arranquen obras largamente esperadas, otros se preparan para meses —o incluso años— de tráfico complicado en varias de las vías más importantes de la capital.
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