La bebé, llamada Sofía, es hija de una venezolana de 20 años llamada Tomasa Polanco, que no pudo asistir a los controles prenatales por la pandemia de COVID-19, señaló la Secretaría de Salud.

La entidad cuenta que al momento de nacer Sofía no estaba respirando, por lo que fue necesario adelantar maniobras de reanimación y proceso de ventilación mecánica. Además, tenía una infección grave.

Después de 20 días internada en una unidad de cuidados intensivos, la bebé fue dada de alta, eso sí, con oxígeno domiciliario para que pudiera seguir recuperándose en casa.

Cuando la mujer venezolana iba hacia su vivienda, con la bebé en un brazo y el oxígeno en el otro, fue atropellada por un carro. Después de ese accidente ambas tuvieron que regresar al hospital.

Ruth López, médica que atendió a Sofía, dijo que ella “ingresó con una lesión a nivel de sistema nervioso central y una fractura de cráneo”.

Después de varios días de hospitalización, el Hospital Meissen le dio salida nuevamente a la bebé.

Su madre, después de la angustia, confirmó que su hija ya está fuera de peligro y le agradeció a los médicos que le salvaron la vida.