Para entender esta tragedia que enluta al municipio de San Alberto (Cesar), habría que empezar por decir que todo comenzó por una discusión que tuvieron Ramiro Atencio Zambrano, autor de este homicidio y padrastro de la niña, con Erika López Galán, de 30 años, madre de la menor y también víctima mortal del hombre.

Los dos adultos eran pareja y vivían en una humilde vivienda situada sobre la calle 9 del barrio Oasis de ese municipio, informó en un primer momento El Pilón, que ofreció otros aspectos, como que el homicida era un mariachi de 51 años de edad.

El brutal ataque de Atencio Zambrano contra su pareja se produjo en la mañana del domingo pasado cuando zanjó una discusión con ella propinándole tres puñaladas: una en el cuello y dos más en el costado izquierdo del tórax, detalló el mismo medio.

Fueron tan fulminantes las heridas que recibió la mujer que murió en el acto. Después, el energúmeno hombre (que era “muy conocido en el pueblo porque se ganaba la vida cantando rancheras en las celebraciones de cumpleaños y otros eventos”, según El Pilón) descargó toda su furia contra la niña, a quien hirió con su puñal en la espalda y, también como a su madre, en el costado izquierdo del tórax.

La niña pudo escapar y contar lo sucedido a la Policía, que la auxilió y la trasladó, de acuerdo con el mismo medio, al Hospital Regional José David Padilla Villafañe, en Aguachica.

Atencio Zambrano, después de matar a su pareja y de herir gravemente a su hijastra, se suicidó con un arma de fuego, informó el medio regional.

La niña apenas pudo sobrevivir un día, pues este lunes, también por la mañana, pese a la atención médica que recibió, no pudo superar las graves heridas que recibió de su padrastro, y falleció.

La Alcaldía de San Alberto, citada por El Pilón, había informado que la menor “había sido sometida a una cirugía y desde entonces estaba con pronóstico reservado”.

Ante la frustración de tener los homicidios de una mujer y una niña, y ante la imposibilidad de castigar al responsable, Caracol Radio resumió en pocas palabras lo que vive hoy ese municipio del sur del Cesar: “San Alberto está indignado”.