“Actualmente, el Eln tiene el 75 % de sus jefes y 900 hombres en territorio venezolano. Las disidencias […] tienen 73 % de sus jefes y aproximadamente 500 hombres allá“, dijo Navarro en El Tiempo.

Reconocida como última guerrilla del país tras el acuerdo de paz firmado en 2016 con las Farc, el Eln tiene unos 2.300 combatientes y una extensa red de apoyo urbana.

También operan en el país varios grupos disidentes de los acuerdos con las Farc, entre ellos, uno liderado por el ex número dos de esa organización, alias ‘Iván Márquez’, que, en agosto de 2019, se apartó del proceso de paz para iniciar una nueva rebelión llamada ‘Segunda Marquetalia’. Una subalterna de ‘Márquez’ acaba de ser capturada en Bogotá.

Según Navarro estos grupos de disidentes hoy en día suman “unos 2.500 hombres en armas”.

Disidentes, Eln y bandas narcotraficantes de origen paramilitar se disputan en la actualidad las rutas para exportar cocaína y las rentas de la minería ilegal y la extorsión en Colombia, que atraviesa la peor oleada de violencia desde el desarme de las Farc.

Unas 340 personas han sido asesinadas en 85 masacres —asesinato de al menos tres personas en un mismo evento— en lo corrido de 2020, según el observatorio independiente Indepaz,

Navarro aseguró que 63 militares murieron y otros 215 fueron heridos combatiendo a estos grupos armados en lo que va del año.

Desde el gobierno del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), Colombia denuncia que Venezuela da refugio al Eln y en su momento a las desarmadas Farc, señalamientos que el régimen del Nicolás Maduro niega.

Ese régimen rompió relaciones con el Gobierno de Colombia en febrero de 2019, luego de que el mandatario Iván Duque reconociera al opositor venezolano Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Ambos países comparten una porosa frontera de 2.200 kilómetros.

Aunque aliviada tras firmar la paz con las Farc, Colombia vive un conflicto armado que durante más de medio siglo ha enfrentado a guerrillas, paramilitares, narcotraficantes y agentes estatales, con un saldo de unos ocho millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.