Según ese último saldo, el nuevo coronavirus ya contaminó a más de 42.200 personas, en un cuadro que motivó la visita de Xi Jinping a un hospital especial en Pekín, donde pidió formuló un dramático llamado a adoptar medidas “más fuertes” y “decisivas” para contener la propagación de la epidemia.

El presidente chino visitó las instalaciones sanitarias portando en el rostro una máscara de protección y admitió que la situación en la ciudad de Wuhan, capital de la región de Hubei, es “muy grave”.

Wuhan, una ciudad de casi 11 millones de habitantes, se encuentra de hecho en una gigantesca cuarentena y prácticamente aislada del mundo desde el 23 de enero. En total, unos 56 millones de personas en toda la provincia de Hubei están impedidas de salir de la región.

Sin embargo, las autoridades son objeto de críticas por tardar en reaccionar a la epidemia y hasta haber sancionado inicialmente a personas por “propagación de rumores”.

En el hospital que visitó, Xi se dejó tomar la temperatura con un termómetro electrónico, un gesto que se tornó cotidiano para millones de personas antes de ingresar a espacios públicos, pero raramente cercano en el jefe de Estado chino. Posteriormente conversó con habitantes del barrio donde está instalado el hospital, aunque según pudo verse en imágenes de TV el mandatario y sus interlocutores mantuvieron las máscaras cubriendo parcialmente el rostro.

En China, las medidas sin precedentes adoptadas por el gobierno han convertido las ciudades en pueblos fantasmas, pero algunas señales indican este lunes que el país vuelve a un amago de normalidad. En las carreteras de Pekín y Shanghái hay bastante más tráfico que en los últimos días, aunque muchas tiendas siguen cerradas. La ciudad de Guangzhou informó que el transporte público se reanudará a partir del lunes.

Sin embargo, decenas de millones de personas de la provincia de Hubei no regresan al trabajo porque, al ser el foco del brote, siguen confinadas. Fuera de la provincia en cuarentena, muchas compañías limitan el personal.

El gobierno de Shanghái ha sugerido reducir las concentraciones de personas con horarios de trabajo escalonados, cortar los sistemas de aire acondicionado, evitar las comidas en grupo y respetar una distancia de al menos un metro entre los colegas de trabajo.

Los medios de comunicación públicos informaron que el número de pasajeros en el metro de Pekín este lunes es aproximadamente un 50% inferior al de un día normal de trabajo. Varios centros comerciales en la capital estaban desiertos, y las tiendas vacías o cerradas.

Fuera de China, el nuevo coronavirus ya provocó la muerte de dos personas, una en Filipinas y otra en Hong Kong, y hay unos 320 casos confirmados de contaminación en una treintena de países.