Se trata de 41 páginas del contrato con AstraZeneca por las vacunas contra el coronavirus, y fueron divulgadas para aumentar la presión sobre la compañía farmacéutica después de las anunciadas demoras en las entregas.

El hecho, aunque sucede al otro lado del Atlántico, incumbe a Colombia, en donde son muchas las voces que le piden al Gobierno que revele también ese contrato para comprar las vacunas, con las cláusulas de confidencialidad incluidas.

El ministro de Salud, Fernando Ruiz, ha sostenido que esa información no se puede revelar porque las empresas que venden las vacunas exigen confidencialidad a todos los países que quieran negociar. La Contraloría, por su parte, expresó su satisfacción con la respuesta que le dio el Gobierno a ese ente de control sobre los contratos de vacunas.

En Europa, este viernes, el portavoz de la Comisión, Eric Mamer, dijo que la divulgación del contrato mostrará que el acuerdo firmado incluye las fábricas de AstraZeneca en el Reino Unido y que “estas plantas contribuirán al esfuerzo (…) para entregar dosis a la Unión Europea”.

El director general de la AstraZeneca, Pascal Soriot, había argumentado esta semana que los retrasos en el programa de entregas de vacunas a la UE se deben a problemas en una planta situada en territorio europeo (en Bélgica).

La UE reaccionó enérgicamente, alegando que el contrato no estipula que la producción de las plantas en el Reino Unido esté reservada a ese mercado, y por ello el laboratorio debería utilizar esa producción para cumplir sus compromisos en Europa.

Mamer dijo que la divulgación del contrato previamente confidencial probaría que AstraZeneca se había comprometido a un calendario de entrega claro y no simplemente a hacer “los máximos esfuerzos” para cumplir el contrato de la UE, como había indicado el responsable del laboratorio.

La divulgación del documento fue acordada con la propia farmacéutica que, por su parte, intenta probar que las razones por las demoras en las entregas están previstas en el documento.

La Comisión “acoge con satisfacción el compromiso de la empresa con una mayor transparencia en su participación” en la estrategia de vacunas de la UE, señaló la institución en una nota.

El texto confirma que AstraZeneca se había comprometido a realizar sus “máximos esfuerzos” para alcanzar las metas de producción y distribución, pero la UE alega que esa expresión legal se refiere a un momento en que aún no era seguro de alcanzar una vacuna eficaz contra el COVID-19.

“AstraZeneca se compromete a hacer todos los esfuerzos razonables para desarrollar la capacidad de producir 300 millones de dosis de la vacuna, sin ganancias ni pérdidas”, señala el contrato, que menciona la opción de la UE de ordenar 100 millones de dosis adicionales.

Sin embargo, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dijo este viernes que la idea de hacer lo máximo se aplicaba “cuando aún no había certeza de que se desarrollaría una vacuna. Ha pasado ese punto. La vacuna está ahí (…) y hay cantidades extremadamente precisas de entregas en el contrato”.