Este lunes 16 de marzo, Donald Trump volvió a describir a Cuba como una nación en crisis, argumentando que su situación económica y energética es extremadamente delicada tras meses sin suministro de combustible. En ese contexto, señaló que Estados Unidos podría intervenir política o económicamente para redefinir la relación con la isla.
(Vea también: Trump ordena ataque a isla clave de Irán: Kharg, joya petrolera, sacude tensión en Ormuz)
De esta manera, en una rueda de prensa desde el Despacho Oval aseguró que sería “un gran honor” para él “tomar de Cuba”. Además, el presidente norteamericano indicó que, en su visión, ese proceso podría ser realizado en términos que él considera beneficiosos. “Creo que puedo hacer lo que quiera con ella”, afirmó, en una frase que provocó críticas y alarma en sectores diplomáticos y políticos internacionales.
Las declaraciones se dan en medio de una profunda crisis económica en Cuba, que ha sufrido apagones y una escasez creciente de combustibles y bienes básicos. La falta de importaciones de petróleo, impulsada por acciones estadounidenses y la interrupción del apoyo de Venezuela, ha debilitado aún más la infraestructura energética de la isla.
En este ambiente de deterioro, Trump ha reiterado que Cuba enfrenta dificultades severas y ha insinuado, en otras ocasiones recientes, que el gobierno cubano está “a punto de caer” o que el país está en “sus últimos momentos”, en alusión a un posible cambio de régimen o transformación profunda en su sistema político.
Presiones de Estados Unidos y negociaciones en Cuba
Aunque el tono de Trump ha sido agresivo, también hay señales de que el gobierno estadounidense mantiene canales de diálogo con las autoridades cubanas. Según informes, altos funcionarios, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, han estado en conversaciones exploratorias con representantes de La Habana, aunque Cuba ha enfatizado que cualquier acuerdo debe respetar su soberanía y no interferencia en asuntos internos.
Expertos en relaciones internacionales señalan que, en medio de las tensiones, Estados Unidos está combinando presión económica, como sanciones, bloqueos energéticos y ofertas de negociación, un enfoque que podría tener repercusiones profundas en la región.
Las expresiones de Trump provocan inquietud entre gobiernos latinoamericanos y en círculos diplomáticos internacionales, que advierten que un enfoque tan beligerante podría desatar una mayor inestabilidad en el Caribe y tensar aún más las ya difíciles relaciones entre Washington y La Habana.
Entretanto, la situación económica y social de Cuba se mantiene frágil, con apagones extendidos y protestas ciudadanas en algunas zonas. Mientras tanto, las declaraciones estadounidenses intensifican el debate sobre el futuro de la isla y la posibilidad de cambios estructurales en las próximas semanas.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
* Pulzo.com se escribe con Z
Lee todas las noticias de mundo hoy aquí.
LO ÚLTIMO