Por: Caracol TV

Compañía líder de televisión, radio y digital en Colombia.

Este artículo fue curado por pulzo   Mar 8, 2026 - 1:57 pm
Visitar sitio

Durante siglos, el monte Fuji fue territorio prohibido para las mujeres en Japón. Conforme a las normas religiosas y sociales, las peregrinas que llegaban a los controles de la montaña debían detener su avance, ya que la cima era reservada exclusivamente para hombres. Sin embargo, el anhelo de desafiar esta restricción fue cobrando fuerza con los años, impulsando a algunas a buscar caminos alternativos. En este contexto, en 1832, Tatsu Takayama se atrevió a desafiar el mandato y, convertida en la primera mujer en alcanzar la cumbre, marcó un hito en la historia de la montaña. Sus restos descansan hoy en un rincón discreto del templo Saishō-ji, al oeste de Tokio, recordando así su trascendente hazaña documentada por Noticias Caracol.

Para dimensionar la relevancia de esta acción, conviene regresar al periodo Edo, entre 1603 y 1868, cuando el Fuji no era todavía un atractivo turístico sino un lugar sagrado. Las llamadas cofradías Fuji-kō (grupos de peregrinos devotos de la montaña) consideraban que ascender hasta la cima era un acto de purificación y una vía de acercamiento a la divinidad. Pero la doctrina conocida como nyonin kinsei (prohibición de ingreso a mujeres en espacios sagrados) impedía su participación, perpetuando limitaciones para las mujeres.

De acuerdo con documentos históricos y reportajes de medios como On The Trip, la supuesta “impureza” femenina fue solo una de las justificaciones; registros posteriores demostraron que la raíz real del veto era la creencia de que la presencia de una mujer distraía a los hombres. El resultado fue que las mujeres fueron vistas como seres “corruptos”, apartadas de las experiencias y derechos espirituales reservados a los varones. No obstante, Tatsu Takayama puso en cuestión esta visión al buscar la cima a escondidas.

Dotada de coraje y una clara comprensión de lo que arriesgaba, Takayama se cortó el flequillo, adoptó vestimenta masculina y se unió a un grupo de peregrinos, entre quienes nadie sospechó su verdadera identidad. Según registros citados en National Geographic, lucía un kimono oscuro y pesado, y su compañía incluía cofrades, un porteador y un sacerdote Fuji-kō que era su guía.

Lee También

El grupo partió antes del amanecer, con provisiones modestas, caminando entre nieves profundas, pedregales y bajo un clima inclemente. Cuando finalmente llegaron a la puerta torii, Takayama confirmó su gesta: una mujer, en el año del dragón, logró lo prohibido y la noticia circuló discretamente en su familia en Shinjuku.

A pesar de completar la peregrinación sin ser descubierta, la noticia fue desaprobada por el entorno religioso, sumándose al estigma que asociaba los actos femeninos con infortunios. Décadas después, en 1867, la extranjera Fanny Parkes fue celebrada como “la primera mujer” en alcanzar la cima, visibilizando la desigualdad en los relatos históricos. Solo tras la abolición formal de la prohibición en 1872, tras la era Meiji, la presencia femenina fue aceptada plenamente. No obstante, el nombre de Takayama quedó relegado hasta la década de 1980, cuando historiadores japoneses rescataron de archivos familiares la auténtica primacía de su ascenso.

Así, Tatsu Takayama encarna la valentía de quienes, silenciosamente, sentaron precedentes para que otras pudieran mirar el monte Fuji como escenario de igualdad y espiritualidad compartida.

¿Qué significa la “puerta torii” y cuál es su relevancia en la peregrinación al monte Fuji?

La “puerta torii” es un icónico portal tradicional japonés que marca la entrada a un espacio sagrado, generalmente asociado a los templos sintoístas o a lugares montañosos venerados. Según los testimonios y crónicas relativas a la ascensión al monte Fuji, la presencia de una puerta torii en la cima representa la transición del territorio profano al ámbito espiritual, reforzando el estado sagrado de este espacio natural. Para los peregrinos, atravesar este umbral simboliza dejar atrás lo cotidiano para acercarse a lo divino.

En el contexto del ascenso de Tatsu Takayama, cruzar la puerta torii fue no solo la culminación física de su travesía, sino también un acto simbólico de conquista espiritual y social. Su historia y la importancia de este elemento arquitectónico invitan a reflexionar sobre las barreras (visibles e invisibles) que han existido —y, en ocasiones, persisten— para determinados grupos en prácticas religiosas y culturales.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

* Pulzo.com se escribe con Z

Lee todas las noticias de mundo hoy aquí.