Luego de más de dos décadas en el poder, la caída del régimen en Venezuela marca un quiebre profundo no solo para Venezuela, sino también para el mapa geopolítico del hemisferio occidental. Esto de acuerdo con una publicación de Donald Trump en rede sociales.
De acuerdo con el mandatario estadounidense, en un operativo exitoso, el líder del régimen fue capturado junto a su esposa y extraído de territorio venezolano en la madrugada de este sábado 3 de diciembre.
El fin del chavismo abre una etapa de transición política con efectos inmediatos en las alianzas internacionales que Caracas sostuvo durante años, en especial con Rusia, China e Irán, tres adversarios estratégicos de Estados Unidos.
“Los Estados Unidos de América han llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien ha sido, junto con su esposa, capturado y sacado del país en avión”, indicó el mandatario en su cuenta de Truth Social.
Durante buena parte de ese prolongado ciclo político, Venezuela funcionó como una plataforma de proyección regional para esas potencias. Su peso energético, su ubicación geográfica y su abierta confrontación con Washington convirtieron al país en una pieza clave dentro de un tablero global cada vez más tensionado. Con un nuevo gobierno en Caracas, ese esquema queda en revisión y da paso a una redefinición de acuerdos, presencias extranjeras y prioridades diplomáticas.
🚨 #ÚLTIMAHORA | Donald Trump anunció que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y a su esposa tras lanzar bombardeo en Caracas
Para Rusia, el golpe es particularmente sensible. La relación con Venezuela le permitió a Moscú sostener una presencia militar e influencia simbólica en América Latina. Sin el chavismo en el poder, el Kremlin pierde:
Un aliado estratégico en el Caribe.
Un socio relevante para cooperación y suministro militar.
Un elemento clave en su narrativa de potencia global capaz de desafiar a Estados Unidos en su zona de influencia.
China enfrenta un escenario distinto, marcado más por el pragmatismo que por la ideología. Su vínculo con Venezuela estuvo sustentado en créditos, energía e infraestructura, con compromisos financieros de largo alcance. Un nuevo gobierno tiene margen para:
Renegociar deudas y contratos estratégicos.
Abrirse a una mayor diversificación de socios económicos.
Reducir la dependencia del capital chino.
Pekín busca preservar su presencia, pero ya no desde la posición preferencial que mantuvo durante los años del chavismo.
En el caso de Irán, la caída de Maduro significa un retroceso directo en su proyección internacional. Venezuela fue un aliado político y logístico que le permitió a Teherán ganar espacio fuera de Medio Oriente y sortear parcialmente las sanciones. Con el cambio de gobierno, esa red de apoyo pierde solidez y limita su capacidad de operar en América Latina.
La oportunidad de Estados Unidos con la caída del chavismo
Desde Washington, el escenario se lee como una victoria estratégica. El fin del régimen chavista reduce la influencia de potencias rivales en la región y abre la puerta para:
Recuperar margen de acción en el Caribe y el norte de Suramérica.
Avanzar hacia una normalización gradual de relaciones con Caracas.
Disputar, junto con Europa, el papel en la reconstrucción política y económica del país.
Lo que sigue es un período de reacomodo silencioso, pero intenso, con Venezuela convertida en un nuevo foco de interés diplomático. Distintos actores buscan incidir en el rumbo del gobierno de transición, mientras América Latina recupera centralidad en el debate global, no por afinidades ideológicas, sino por su valor estratégico en un contexto de competencia entre grandes potencias.
Así, la caída del régimen de Nicolás Maduro no solo cierra un largo capítulo de la política venezolana, sino que se consolida como un punto de inflexión geopolítico, al dejar sin una cabeza de playa clave a Rusia, China e Irán y redefinir el equilibrio de poder en el hemisferio occidental.
Momento exacto del ataque de Estados Unidos a Venezuela
En imágenes grabadas por distintas personas se muestra el momento del ataque de Estados Unidos contra Venezuela. El hecho generó un aumento inmediato de la tensión política y diplomática entre ambos países, según reportes oficiales y testimonios difundidos en redes sociales.
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