El portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, calificó el hecho como un “incidente chocante”. Navalni está hospitalizado en grave estado en un hospital de Berlín tras ser evacuado de Rusia. Los análisis realizados por el ejército alemán en consulta con el hospital de la Charité hallaron “pruebas inequívocas de un agente químico nervioso de la familia del Novichok”, precisó.

La canciller alemana, Angela Merkel reaccionó al hallazgo diciendo que “esto plantea cuestiones muy serias que solo Rusia puede y debe responder”, a lo que el Kremlin respondió dispuesto a colaborar: “Estamos dispuestos e interesados en cooperar enteramente y a intercambiar informaciones sobre este tema con Alemania”, aseguró el portavoz del Kremlim, Dimitri Peskov, citado por la agencia pública de prensa RIA Novosti.

Preguntado sobre si Rusia fue informada de las conclusiones del laboratorio alemán y si dispone de indicaciones sobre la utilización de este agente neurotóxico, Peskov con un “no” seco, según la agencia estatal Ria Novovsti. “Los resultados de varios análisis efectuados en el marco de las investigaciones no revelaron ninguna substancia poderosa envenenada o intoxicante en el organismo de Navalni“, afirmó una fuente al interior de las fuerzas del orden citada por la otra agencia estatal rusa, Tass.

Para el entorno del opositor no hay duda. “Solo el Estado (FSB, GRU) pudo recurrir al Novichok. Va más allá de toda duda razonable”, estimó en Twitter Ivan Jdnaov, director del Fondo de Lucha contra la Corrupción, fundado por Navalni, al referirse a los servicios especiales rusos.

El gobierno alemán prevé “contactar a la Organización para la prohibición de las armas químicas (OIAC)”, ya que agentes tóxicos como Novichok están prohibidos por esta organización. Este, en particular, fue creado por los soviéticos en los años 70, se presenta regularmente bajo forma de polvo y puede penetrar los poros de la piel o las vías respiratorias.

Este caso ha establecido paralelismos con dos presuntos envenenamientos en el Reino Unido relacionados con el Kremlin. En 2006, se culpó al presidente Vladimir Putin de la muerte por envenenamiento del exagente del KGB Alexander Litvinenko en Londres. En 2018, el Kremlin fue de nuevo acusado de estar detrás del intento de asesinato del exagente doble Serguéi Skripal en Salisbury, en el suroeste de Inglaterra, utilizando Novichok.

UE, OTAN, Estados Unidos, Francia y Londres ya habían presionado a Moscú

Alemania había asegurado que informaría a los socios de la OTAN y de la Unión Europea sobre sus descubrimientos y buscaría una reacción conjunta sobre el caso. El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas, aseguró que el embajador ruso en Berlín fue “invitado urgentemente” a su despacho.

“Este es un acto despreciable y cobarde”, reaccionó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El Reino Unido señaló, por su parte, que Rusia “debe decir la verdad” y consideró “absolutamente inaceptable” el uso de un “arma química prohibida”, dijo el jefe de la diplomacia británica Dominic Raab.

Estados Unidos se mostró “muy preocupado” por los resultados de las pruebas alemanas, y la OTAN pidió una investigación. “Rusia ya ha utilizado en el pasado el agente neurotóxico Novichok”, subrayó el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, mientras que Canadá afirmó que “las autoridades rusas deben explicar lo que ha ocurrido” y calificó el uso de armas químicas de “horrible e inaceptable”.

El hospital berlinés donde está ingresado Navalni indicó este miércoles que su estado de salud es “grave” pero “continúa mejorando”, y permanece “bajo asistencia respiratoria”.

El líder opositor ruso, de 44 años, se sintió mal a bordo de un avión en Siberia el mes pasado. Inicialmente fue tratado en un hospital local, antes de ser traslado el 22 de agosto en una aeronave medicalizada a la capital alemana. Navalni es el principal opositor de Putin y es autor de publicaciones donde denuncia la corrupción de las élites rusas que circulan ampliamente en las redes sociales.