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La periodista estadounidense Shelly Kittleson, secuestrada la semana pasada en una esquina de Bagdad, fue puesta en libertad, informó el martes 7 de abril un funcionario iraquí con conocimiento directo de la situación.
Kittleson fue liberada por la tarde, según el funcionario, que habló con la agencia The Associated Press bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hacer declaraciones públicas. No reveló su paradero actual, pero afirmó que, antes de su liberación, había permanecido retenida en Bagdad.
El poderoso grupo armado iraquí Kataib Hezbolá, respaldado por Irán, afirmó en un comunicado emitido el martes que liberaría a Kittleson.
El grupo señaló que su decisión se debía “al reconocimiento de las posturas patrióticas del primer ministro saliente”, Mohammed Shia al-Sudani, sin dar más detalles. Añadió que “esta iniciativa no se repetirá en el futuro”.
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El comunicado añadía una condición: que Kittleson debía “abandonar el país inmediatamente” tras su liberación.
El Departamento de Estado de Estados Unidos no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Kataib Hezbolá no había reconocido anteriormente que fuera el responsable del secuestro de Kittleson, aunque tanto funcionarios estadounidenses como iraquíes habían señalado al grupo.
Dos miembros de la milicia, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hacer comentarios públicos, dijeron a la AP que, a cambio de la liberación de Kittleson, serían puestos en libertad varios miembros del grupo que habían sido detenidos previamente por las autoridades iraquíes.
Kittleson, de 49 años y periodista independiente, había vivido en el extranjero durante años antes del secuestro, utilizando Roma como base durante un tiempo y forjándose una respetada carrera periodística en todo Medio Oriente, especialmente en Irak y Siria.
Como muchos periodistas autónomos, a menudo trabajaba con un presupuesto muy reducido y sin las protecciones que las grandes organizaciones de noticias ofrecen a su personal.
Había vuelto a entrar en Irak poco antes de su secuestro. Funcionarios estadounidenses han afirmado que le advirtieron en múltiples ocasiones de las amenazas que pesaban sobre ella, pero que no quiso marcharse.
Así fueron las negociaciones
Funcionarios iraquíes han declarado que en el secuestro participaron dos vehículos, uno de los cuales sufrió un accidente mientras era perseguido cerca de la localidad de al-Haswa, en la provincia de Babil, al suroeste de Bagdad. A continuación, la periodista fue trasladada a un segundo vehículo que huyó del lugar.
Tres funcionarios iraquíes afirmaron el martes que los intentos de negociar su liberación se habían topado con obstáculos.
Los dos funcionarios de seguridad iraquíes y un representante del bloque político proiraní Marco de Coordinación hablaron con The Associated Press bajo condición de anonimato, ya que no estaban autorizados a hablar públicamente sobre este delicado caso.
Uno de los funcionarios de seguridad dijo que se había encargado a un responsable de las Fuerzas de Movilización Popular —una coalición de milicias respaldadas por Irán que está nominalmente bajo el control del ejército iraquí— que se comunicara con los secuestradores para garantizar la liberación de Kittleson, pero que había encontrado dificultades para comunicarse con los líderes de Kataib Hezbolá.
“El principal reto es que los líderes del grupo armado Kataib —concretamente, los comandantes de los batallones— están en paradero desconocido. Nadie sabe dónde se encuentran, y el proceso para establecer contacto con ellos es extremadamente complejo”, afirmaron.
“Estos líderes han pasado a la clandestinidad y no mantienen líneas de comunicación activas, por miedo a ser blanco de ataques”.
El funcionario político indicó que se había enviado un mensaje a los líderes de Kataib para determinar sus exigencias a cambio de la liberación de la periodista secuestrada.
Las autoridades iraquíes están dispuestas a liberar a seis miembros de Kataib Hezbolá que se encuentran actualmente detenidos, la mayoría de ellos en relación con ataques contra una base estadounidense en Siria, afirmaron.
Kataib Hezbolá ha sido acusado anteriormente de secuestrar a extranjeros.
Elizabeth Tsurkov, una estudiante de posgrado de Princeton con ciudadanía israelí y rusa, desapareció en Bagdad en 2023. Tras ser liberada y entregada a las autoridades estadounidenses en septiembre de 2025, afirmó que había estado retenida por Kataib Hezbolá. El grupo nunca reivindicó oficialmente su secuestro.
Las milicias respaldadas por Irán en Irak también han lanzado ataques regulares contra instalaciones estadounidenses en el país desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Adaptado de su versión original en inglés
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