La Organización de Aviación civil iraní (CAO) indicó este fin de semana en un comunicado que “debido a un error humano hubo un incumplimiento en el procedimiento” de calibrado de un sistema de radar, induciendo a una equivocación “de 107 grados”, con lo que dejó de captar correctamente la trayectoria de objetos en su campo.

La noche del incidente, las defensas aéreas de la República islámica estaban en estado de alerta máxima por temor a un ataque de Estados Unidos, ya que acababan de bombardear una base en Irak utilizada por el ejército de ese país, en respuesta por el asesinato del general Qasem Soleimani.

A pesar de que las informaciones erróneas, el operador del sistema de radar hubiera podido identificar que el blanco era un avión de línea, pero también hubo “una mala identificación”,  agregó la CAO en el documento.

La entidad, adicionalmente, señaló que el primero de los dos misiles disparados contra la aeronave fue activado por el operador de una batería de defensa “sin que éste hubiera recibido la respuesta del centro de coordinación” del que dependía.

Desde hace meses, Canadá y Ucrania reclaman que Irán envíe las cajas negras del avión al extranjero para que los datos sean extraídos y analizados.

François-Philippe Champagne, ministro de Relaciones Exteriores del país norteamericano, le exigió este domingo a la República islámica garantizar “una investigación exhaustiva y transparente de acuerdo con las normas internacionales, para que rindan cuentas todos los responsables”.