La familia de Taylor renunció este martes a una demanda civil y alcanzó un acuerdo con las autoridades de esa localidad. El convenio fue anunciado por el alcalde Greg Fischer durante una conferencia de prensa.

Benjamín Crump, reconocido abogado estadounidense, calificó de “histórico” este acuerdo, que también incluye promesas de reformas a los procedimientos policiales en las fuerzas de seguridad locales.

Aunque el convenio pone fin a las acciones civiles, la investigación penal, que aún no ha dado lugar a ninguna inculpación después de seis meses, continúa. El caso de Taylor fue especialmente recordado durante la ola de protestas antirracistas que sacudieron a Estados Unidos en los últimos meses.

“Por muy significativo que sea este día, sólo es el principio del camino hacia una justicia plena para Breonna. Es hora de seguir adelante con los cargos criminales”, manifestó Tamika Palmer, madre de la víctima.

El pasado 13 de marzo, tres policías vestidos de civil entraron al domicilio de la joven de 26 años con una orden de allanamiento en busca de dos presuntos narcotraficantes. Los agentes que entraron sin avisar mataron a Taylor de ocho disparos.

Las autoridades de Louisville (Kentucky), por último, han prometido implementar medidas más estrictas dentro del departamento de policía para evitar asaltos como el que provocó la muerte de la paramédica afroamericana.